“Salida traumática, batallas judiciales, boleto al juego del título”, los tres elementos estarán en el aire cuando Kylian Mbappé y el Real Madrid choquen contra el Paris Saint-Germain el miércoles en la semifinal del Mundial de Clubes.
El astro francés verá por primera vez la casaca del PSG desde que partió hacia la capital de España, en junio del año pasado, sin dejarles dinero a los parisinos por su traspaso al club en el que siempre soñó jugar.
El reencuentro en el MetLife Stadium (19H00 GMT) en East Rutherford, a las afueras de Nueva York, tiene algo de paradójico, pues el atacante firmó con el equipo más laureado de Europa con el propósito, entre otros, de ganar la Liga de Campeones.
Pero el Madrid se fue en blanco de las grandes citas mientras el ejército de Luis Enrique empotró en mayo su primera Champions con un fútbol delicioso y una filosofía con aroma a pulla: «estrellas que están en función del equipo y no al revés», según el DT.
La salida turbulenta manchó el legado construido por el crack de 26 años en sus siete temporadas con Les Parisiens, de los que es goleador histórico con 256 goles en 308 partidos.







