TEHERÁN.– La represión ordenada por el régimen iraní contra las protestas masivas que sacuden el país desde hace más de dos semanas podría haber dejado un número de víctimas mortales muy superior al reconocido oficialmente, con estimaciones que superan los 12,000 fallecidos y que, en el peor de los escenarios, podrían acercarse a los 20,000, según fuentes internas citadas por CBS News.
De acuerdo con la cadena estadounidense, la información fue corroborada por dos fuentes distintas dentro de Irán, una de ellas en contacto directo con médicos y activistas, quienes advirtieron que la cifra de 12,000 muertos sería “la más conservadora”.
Las fuentes denunciaron además que hospitales privados de Teherán han sido amenazados por fuerzas de seguridad para entregar información sobre heridos y fallecidos.
CBS News verificó imágenes que muestran cientos de cuerpos apilados en morgues de Teherán, con evidentes heridas de bala y perdigones. Un video difundido por el bloguero iraní Vahid Online exhibe al menos 400 cadáveres en una morgue de un suburbio de la capital, mientras familiares intentan identificar a sus seres queridos.
La magnitud real de la represión sigue siendo difícil de confirmar debido al apagón casi total de internet y telefonía impuesto por el régimen durante varios días consecutivos, lo que ha obligado a que la información salga del país mediante canales clandestinos y testimonios enviados al exterior.
Mientras el régimen iraní ha reconocido oficialmente unas 2,000 muertes, medios internacionales como BBC y Reuters han advertido que el número real podría ser considerablemente mayor, dada la opacidad gubernamental y la ausencia de registros oficiales confiables.
El canal opositor Iran International también reportó un estimado de 12,000 fallecidos.
Las protestas comenzaron a finales de diciembre, impulsadas por el alza del costo de vida y el deterioro económico agravado por las sanciones internacionales, y se extendieron rápidamente a todo el país con consignas contra el sistema teocrático instaurado en 1979.
Organizaciones de derechos humanos y líderes internacionales han expresado su alarma por el uso de fuerza letal contra manifestantes, mientras crece la presión internacional para que se investiguen los hechos y se ponga fin a la represión.






