SANTO DOMINGO, RD.- El dirigente político y economista Temístocles Montás afirmó que la República Dominicana enfrenta un desafío estructural: aunque ha registrado avances en crecimiento económico en los últimos años, estos no se han reflejado en mayores niveles de bienestar percibido por la población.
Montás sustentó su análisis en el más reciente informe del World Happiness Report, elaborado desde 2012 por el Centro de Investigación sobre Bienestar de la Universidad de Oxford en conjunto con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU.
Este estudio mide el bienestar subjetivo en más de 140 países a través de la “Escalera de Cantril”, una metodología que permite a los ciudadanos evaluar su calidad de vida en una escala del 0 al 10.
Según el informe publicado en marzo de 2026, la República Dominicana se ubicó en la posición 64 de 147 países, y en el lugar 14 de 21 dentro de América Latina y el Caribe, quedando por debajo de todas las naciones de Centroamérica. En contraste, Costa Rica figura en la posición número 4 a nivel mundial, liderando la región.
Montás explicó que este resultado evidencia una desconexión entre el crecimiento económico y factores clave del bienestar. El informe identifica seis variables determinantes: el ingreso per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida saludable, la libertad para tomar decisiones, la generosidad y la percepción de corrupción.
Leer también: COE reduce alertas: solo seis provincias permanecen en verde por condiciones estables
A su juicio, el país necesita replantear su enfoque de desarrollo, ya que el problema no radica en la falta de dinamismo económico, sino en la débil articulación entre crecimiento, inclusión social, calidad institucional, seguridad y cohesión social.
“El reto no es solo crecer, sino traducir ese crecimiento en calidad de vida para la gente”, plantea el dirigente, al tiempo que aboga por una agenda de políticas públicas centrada en el bienestar y no únicamente en el aumento del PIB.
El análisis reabre el debate sobre la necesidad de priorizar indicadores sociales y fortalecer la confianza en las instituciones como pilares fundamentales para elevar la felicidad de la población dominicana.











