Laboratorios tecnológicos alrededor del mundo están creando espacios de entrenamiento conocidos como “escuelas para robots”, donde ingenieros y especialistas enseñan a máquinas humanoides a realizar tareas domésticas y habilidades prácticas mediante interacción directa con humanos.
En estas instalaciones, los robots practican actividades como preparar café, limpiar superficies, doblar ropa o manipular objetos, bajo la supervisión de entrenadores que utilizan gafas de realidad virtual, controles manuales y otros dispositivos tecnológicos. Los movimientos que realizan los instructores son replicados por los robots y convertidos en datos que posteriormente alimentan modelos de inteligencia artificial.
Uno de los ejemplos más destacados se encuentra en la ciudad de Wuhan, en China, donde especialistas guían a robots humanoides en entornos que simulan viviendas y talleres. Allí, los formadores repiten una misma acción cientos o miles de veces para que las máquinas aprendan a ejecutarla con precisión.
Los datos generados durante estas sesiones se almacenan en la nube y se transforman en conjuntos de entrenamiento que permiten mejorar las capacidades de los robots. Este proceso facilita que las máquinas comprendan posturas, movimientos y secuencias de acciones necesarias para completar tareas cotidianas.
Además de estos laboratorios, China ha impulsado desde 2025 grandes centros públicos dedicados a la generación de datos para la robótica. Uno de ellos es el Humanoid Robot Data Training Center, ubicado cerca de Pekín, un complejo de más de 10,000 metros cuadrados donde se recrean diversos escenarios de la vida real, como líneas de montaje industriales, hogares y centros de cuidado para personas mayores.
En estos espacios, los robots son controlados por operarios humanos mediante joysticks, cascos de realidad virtual y exoesqueletos. Cada acción realizada se registra mediante sensores y cámaras, lo que permite perfeccionar los algoritmos que controlan a las máquinas.
El objetivo de estos programas es acelerar la integración de los robots en entornos reales. Tras completar su proceso de entrenamiento, algunos humanoides ya están siendo utilizados en fábricas, centros logísticos y servicios de asistencia, donde realizan tareas repetitivas o de apoyo.
Los desarrolladores señalan que estas “escuelas de habilidades” buscan no solo que los robots aprendan a realizar una tarea, sino que también puedan ejecutarla de forma eficiente y segura, preparándolos para desempeñar funciones cada vez más complejas en la vida cotidiana y en la industria.






