El gobierno de Rusia acusó al Reino Unido de estar detrás del ataque ucraniano con misiles Storm Shadow contra una fábrica de microchips en la región fronteriza de Briansk, hecho que dejó al menos seis personas muertas y cerca de medio centenar de heridos, según informaron autoridades rusas.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó durante su rueda de prensa telefónica diaria que el lanzamiento de estos misiles de largo alcance “no es posible sin la participación de especialistas británicos”, por lo que responsabilizó indirectamente a Londres del ataque.
Peskov indicó que Moscú “toma nota” de lo ocurrido y aseguró que Rusia lo tendrá en cuenta para futuras decisiones dentro de la llamada operación militar especial que mantiene en territorio ucraniano.
De acuerdo con el gobernador de la región de Briansk, Alexandr Bogomaz, seis civiles murieron como consecuencia del ataque, que las autoridades rusas calificaron como un “acto terrorista”.
Según informaciones difundidas por medios locales, uno de los misiles impactó contra la fábrica Kremni El, dedicada a la producción de microchips utilizados en dispositivos electrónicos. El ataque ocurrió durante un cambio de turnos en la planta, lo que habría incrementado el número de víctimas.
Por su parte, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, sostuvo que los componentes fabricados en esa planta también se destinan a la industria militar rusa, incluyendo sistemas utilizados en misiles como el Iskander.
De acuerdo con los reportes, esta sería la primera vez desde el inicio de la guerra que fuerzas ucranianas logran alcanzar esa instalación estratégica. Tras ese ataque, se reportaron además bombardeos contra otras dos plantas químicas en la región rusa de Samara.
El incidente eleva nuevamente la tensión en el conflicto entre Rusia y Ucrania y abre un nuevo capítulo de acusaciones entre Moscú y los aliados occidentales que respaldan a Kiev.











