Un grupo de sacerdotes que realizan trabajos pastorales en Dajabón en la frontera norte entre Haití y la República Dominicana condenaron hoy las repatriaciones masivas que lleva a cabo el Gobierno dominicano.
La posición de los curas fronterizos enfatiza sobre la necesidad de que se respeten los derechos humanos de los y las migrantes.
Un grupo de sacerdotes que realizan trabajos pastorales en Dajabón en la frontera norte entre Haití y la República Dominicana condenaron hoy las repatriaciones masivas que lleva a cabo el Gobierno dominicano.
La posición de los curas fronterizos enfatiza sobre la necesidad de que se respeten los derechos humanos de los y las migrantes.
Indican que cualquier uniformado puede detener a una persona indocumentada, con lo que fomentan el “macuteo” y promueven el miedo.
Aseguran que hay deportaciones de niños con arraigo social en la República Dominicana.
Asimismo, expresan su tristeza por la gran cantidad de menores de edad no acompañados que han sido conducidos a la frontera.
Según dicen, los centros de detención en esa zona no cumplen con el mínimo que garanticen la dignidad humana. Sostienen que no hay baños, muebles para sentarse o dormir, tampoco se les brinda agua y comida.
Aclaran que el país tiene derecho a organizar sus fronteras y a hacer cumplir la ley de migración, “a lo que no tienen derecho (las autoridades) es a violar los derechos fundamentales de las personas”.







