El primer ministro británico Keir Starmer acogerá este domingo una cumbre sobre Ucrania en Londres a la que asistirá el presidente Volodímir Zelenski junto a 12 líderes europeos para discutir las garantías de seguridad en Ucrania. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo António Costa también han sido invitados a la reunión.
Francia y el Reino Unido se han mostrado como el timón de Europa y, especialmente el presidente francés, ha sido el más crítico con las negociaciones bilaterales entre EEUU y Rusia para alcanzar una paz sin hacer partícipe de la mesa a Ucrania.
Los líderes europeos, a excepción del dirigente húngaro y amigo de Putin, Viktor Orbán, tienen el temor de que un acuerdo precipitado para terminar la guerra acabe beneficiando sobre todo al agresor, además del riesgo de que no haya unas garantías de paz “justa y duradera”. “Si hay un alto el fuego sin salvaguarda, simplemente le dará [a Putin] la oportunidad de esperar y volver, porque su ambición en relación con Ucrania es bastante obvia”, afirmó a los medios el dirigente británico camino a su avión a Washington.
Precisamente Macron y Starmer son los principales defensores de desplegar tropas europeas sobre terreno ucraniano para garantizar la durabilidad del acuerdo si Zelenski decidiese dar el visto bueno. Pero por el momento esta idea no cuenta con el consenso de las principales potencias europeas, como así quedó reflejado en la reunión informal que una semana antes convocó Macron en París. Starmer ha anunciado que Reino Unido aumentaría su gasto militar, mientras que Macron propuso recientemente la extensión del escudo nuclear francés para proteger el continente.
Antes de la visita de Zelenzki a Londres, que seguramente vuelva a poner sobre la mesa el envío de tropas europeas, el dirigente ucraniano se reunirá este viernes en EEUU con Trump para sellar el acuerdo sobre la cesión de los beneficios de explotación de tierras raras en Ucrania.
Zelenski espera que este acuerdo se traduzca en una continuidad del apoyo de Washington y presionar para que las negociaciones de paz den garantías de seguridad. En todo caso, en Europa continúan los movimientos y está prevista una cumbre extraordinaria de la UE el 6 de marzo sobre este mismo asunto. La velocidad e importancia de las decisiones que se tomen dependerá, en gran medida, de los planes al otro lado del Atlántico.











