El uso de suplementos nutricionales en niños ha aumentado en los últimos años, impulsado por la preocupación de padres y cuidadores sobre el adecuado crecimiento y desarrollo infantil. Sin embargo, especialistas en nutrición y pediatría coinciden en que la mayoría de los niños sanos no requiere suplementos vitamínicos si mantiene una alimentación equilibrada.
De acuerdo con expertos, una dieta variada que incluya frutas, vegetales, proteínas, cereales y lácteos suele aportar los nutrientes necesarios para el desarrollo físico y cognitivo. No obstante, existen casos específicos en los que algunos micronutrientes sí resultan fundamentales.
Entre los más relevantes se encuentran la vitamina D, esencial para la salud ósea y el sistema inmunológico, y el hierro, clave para prevenir la anemia y favorecer el desarrollo neurológico, especialmente en lactantes, niños pequeños y adolescentes en crecimiento acelerado.
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Los especialistas señalan que la suplementación debe evaluarse de forma individual, tomando en cuenta factores como la edad, el estado de salud, los hábitos alimenticios y posibles deficiencias diagnosticadas. En este sentido, advierten que el uso indiscriminado de multivitamínicos puede ser innecesario e incluso contraproducente.
“Más no siempre es mejor”, subrayan los profesionales, quienes explican que el exceso de ciertas vitaminas y minerales puede generar efectos adversos y no sustituye una alimentación adecuada.
Finalmente, recomiendan que cualquier suplemento sea indicado por un pediatra o nutricionista, tras una evaluación médica, y reiteran que la base de una buena nutrición infantil continúa siendo una dieta balanceada y hábitos saludables desde edades tempranas.











