El presidente de Taiwán, William Lai, criticó este jueves la “presión transfronteriza” ejercida por China, un día después de que Pekín anunciara sanciones contra dos ministros taiwaneses y una fiscal, una medida que, según afirmó, confirma que Taiwán “no forma parte” de la República Popular China.
El Gobierno chino incluyó en su lista de “independentistas acérrimos” a la ministra del Interior, Liu Shyh-fang, y al ministro de Educación, Cheng Ying-yao. Las sanciones implican la prohibición de entrada a China continental, Hong Kong y Macao para ellos y sus familiares, así como restricciones económicas para empresas vinculadas a los sancionados. Asimismo, Pekín anunció medidas contra Chen Shu-yi, funcionaria de la Fiscalía Superior de Taiwán, a quien acusó de colaborar con esfuerzos “independentistas”.
En respuesta, Lai aseguró que estas acciones “demuestran precisamente que la autoridad pública de China no se extiende a Taiwán” y refuerzan que la isla “no forma parte de la República Popular China”. El mandatario expresó orgullo por los funcionarios “reprimidos transnacionalmente” y destacó su firmeza ante lo que calificó como amenazas.
El presidente también pidió a Pekín reconocer que los ejercicios militares chinos alrededor de la isla “no son acciones pacíficas” y advirtió que la infiltración política y la presión internacional tampoco lograrán la “unificación” forzada.
China considera a Taiwán parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para tomar el control de la isla, uno de los principales objetivos estratégicos del presidente Xi Jinping. Por su parte, el Gobierno taiwanés, liderado por el Partido Democrático Progresista desde 2016, sostiene que la isla funciona como un país independiente de facto y que su futuro debe ser decidido exclusivamente por sus 23 millones de habitantes.







