La salud intestinal influye mucho más que en la digestión: regula la inmunidad, controla la inflamación y repercute en el bienestar general. Ante el aumento de trastornos digestivos que afectan entre 60 y 70 millones de estadounidenses, según la Asociación Estadounidense de Gastroenterología, los expertos destacan la importancia de adoptar hábitos simples que fortalezcan el intestino sin necesidad de dietas estrictas ni suplementos.
La Dra. Leybelis Padilla, fundadora de Unlocking GI en San Diego, recomienda un enfoque integral que considere la conexión entre mente, cuerpo y microbioma intestinal. A continuación, tres hábitos clave para cuidar el intestino:
1. Consumo adecuado de fibra
Padilla subraya que muchas personas tienen una “hambre de fibra” y recomienda consumir al menos 25 gramos diarios o incluir cinco tipos distintos de plantas en la alimentación diaria. Legumbres, frutas, verduras, cereales integrales, nueces y semillas no solo favorecen la digestión, sino que también fortalecen la microbiota, protegen contra infecciones y aportan compuestos antiinflamatorios y micronutrientes esenciales.
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2. Manejo del estrés
El estrés altera la comunicación entre el cerebro y el intestino, contribuyendo a enfermedades como el síndrome del intestino irritable o el reflujo ácido. Técnicas como la meditación y ejercicios de respiración controlada ayudan a activar el sistema nervioso parasimpático, mejorando la resiliencia intestinal y reduciendo síntomas gastrointestinales, según Padilla y Harvard Health Publishing.
3. Ejercicio físico regular
La actividad física favorece la motilidad intestinal, reduce la inflamación y protege la salud hepática. El sedentarismo, en cambio, se asocia a estreñimiento, hemorroides y aumento de peso. La especialista destaca que el ejercicio moderado también ayuda a prevenir enfermedades metabólicas del hígado, cada vez más frecuentes en la población estadounidense.
Padilla concluye que la salud digestiva depende de elecciones diarias y sostenidas. “La acumulación de pequeños hábitos fortalece el microbioma y mejora el bienestar general a largo plazo”, afirma.







