El dato se conoció mientras el ejército israelí amplió su presión sobre el sur libanés con nuevas órdenes de evacuación. Las advertencias abarcaron siete localidades y pueblos del sur de Líbano, entre ellos Ansariyeh, Kharayeb, Chabriha, Sarafand, Aadloun y Baisariyeh, cuyos residentes fueron instruidos a desplazarse al norte del río Zahrani.
Israel extendió su ofensiva hasta el Litani
El portavoz militar coronel Avichay Adraee dijo que las advertencias precedían ataques aéreos contra Hezbollah y afirmó que el ejército actuaba por “violaciones del acuerdo de alto el fuego” por parte de la organización. En un aviso previo, las fuerzas israelíes habían emitido una orden similar para la aldea de Ain Qana y habían indicado a sus habitantes que se alejaran al menos un kilómetro.
El jefe del Estado Mayor, el teniente general Eyal Zamir, confirmó a su vez que las tropas terrestres seguían avanzando en el sur de Líbano. Según declaraciones facilitadas por el ejército tras una visita a un puesto militar del lado libanés del Monte Dov, Zamir dijo: “Incluso en estos momentos, nuestras fuerzas avanzan y operan”.
El ejército cifró en 7,500 los combatientes abatidos
Zamir sostuvo que el daño acumulado contra Hezbollah era “severo e inédito” y lo extendió a múltiples frentes territoriales. Precisó que más de 7,500 integrantes del grupo murieron desde el inicio de la guerra y que 2,500 de ellos fueron abatidos desde el comienzo de la Operación “Rugido del León”.
Israel afirmó así que su campaña combinó maniobras terrestres y ataques aéreos en el sur de Líbano, Beirut y el valle de la Bekaa, con el objetivo declarado de alejar amenazas sobre las comunidades del norte israelí. La consecuencia inmediata que planteó la cúpula militar fue política y de seguridad: crear condiciones para futuros arreglos desde una posición de fuerza.
Zamir dijo que ese objetivo guiaba “cada acción y cada decisión” y vinculó los avances militares con la defensa de los asentamientos del norte. También afirmó que cada logro adicional fortalecía la seguridad de los residentes y ayudaba al nivel político a construir mejores condiciones para acuerdos de seguridad futuros.
En esa misma declaración, el jefe militar dijo que las fuerzas actuaban “de manera precisa y responsable” y que continuarían golpeando al enemigo “en todos los lugares” donde pudieran. La cifra de 2,500 muertos desde el inicio de la Operación “Rugido del León” quedó asociada a esa fase de la ofensiva.







