El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Irán tiene entre 10 y 15 días para alcanzar un acuerdo “significativo” sobre su programa nuclear, en medio de un refuerzo militar estadounidense en Medio Oriente.
“Llegamos a un acuerdo o será una desgracia para ellos”, afirmó el mandatario, quien reiteró que, de no concretarse avances en las negociaciones, podrían ocurrir “cosas realmente malas”. Las declaraciones se producen mientras Washington incrementa su presencia naval y aérea en la región.
En respuesta, el embajador iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, envió una carta al Consejo de Seguridad en la que aseguró que Teherán no busca iniciar una guerra, pero que cualquier agresión será respondida “de manera decisiva y proporcionada”. Según advirtió, bases e instalaciones estadounidenses en la región podrían convertirse en objetivos si se produce un ataque.
El líder supremo iraní, Ali Khamenei, mantiene una postura firme respecto a que el programa nuclear del país tiene fines pacíficos, mientras Estados Unidos y sus aliados sostienen que existe el riesgo de un desarrollo con fines militares.
Entre los movimientos más destacados figura el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y el envío adicional de aviones de combate a bases en el Golfo Pérsico. Funcionarios estadounidenses indicaron que las fuerzas necesarias para una eventual acción militar podrían estar completamente desplegadas a mediados de marzo.
En paralelo, Israel manifestó que está preparado ante cualquier escenario. El primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que su país responderá con contundencia si es atacado.
La creciente presión diplomática y militar ha generado preocupación internacional, con llamados a evacuar ciudadanos y advertencias sobre una posible escalada. Mientras tanto, continúan conversaciones indirectas en busca de una salida negociada que evite un nuevo conflicto en la región.







