Por Padre Enerio Vásquez
Loren… no lo vió venir, su cuerpo de niña estaba cambiando antes los ojos de todos, las vecinas hablaban bajito al verla pasar y ella misma sentía alteraciones inusuales en todo su ser, ella no lo sabía pero se había convertido en estadística, ahora era una de cinco adolescentes que se embaraza en la República Dominicana según datos del UNICEF. Las estadísticas muestran que de cada mil adolescentes setenta y siete ya han sido madres o están embarazadas antes de cumplir diez y nueve años.
Loren no tenía conciencia de la dimensión de su nuevo estado, tampoco se imaginaba las consecuencias que este tendrá para su vida presente y por venir. Su vientre se inflama irremediablemente tres meses y más y los cambios eran visibles, el cura celebrante los domingos no se enteró, al fin y al cabo esa niña y su madre no iban a misa.
El presidente de la República tampoco, se informó, ese era un caso individual y pequeño y el jefe de Estado se ocupa de cosas grandes. No pasó así con la profesora, ésta, se enteró y actuó, mandó a llamar a su madre y juntas fueron a la dirección de la escuela, la sentencia no se hizo esperar: madre su hija no puede volver a la escuela, busque un cupo por la noche en un programa para adultos. Pero, mi hija es una niña, sólo tiene catorce años…madre, su hija está embarazada, recalcó la directora como si fuera necesario recordarlo, señora eso cambia su status, ya no puede seguir aquí.
Loren sintió como su mundo se derrumba, la vida le tendía un cerco, no sólo las vecinas hablaban bajito, sus amiguitas la evitaban tenían instrucciones explícitas, es un mal ejemplo, decían. Sin saberlo su mundo se redujo a su habitación en casa de su madre.
Poco después se supo quien embarazó a nuestra Loren, era Héctor un compañerito de su curso, tenía sólo diez y seis años pero a él no lo expulsaron de la escuela, de él nadie se cuidaba, cosas de la vida.
Frente a este drama conviene preguntase: ¿Qué pasa con nuestro sistema educativo? ¿Por qué existen tantas lagunas, tantos vacíos, sobretodo en la protección de nuestros niños y niñas adolescentes?
El presupuesto de Educación para dos mil veinticuatro alcanzó la astronómica suma de 297,041.5 millones, entiéndase bien doscientos mil novecientos siete millones de pesos y no tenemos una educación de calidad ni centros educativos especiales para casos como el de nuestra Loren. A pesar de que se sabe que tenemos la tasa más alta de embarazo de niñas adolescentes en América Latina, no existen centros especializados para acoger y proteger a nuestras adolescentes. Parece que el asunto no es de dinero sino de buena voluntad política.
Nuestras niñas y niños adolescentes necesitan con urgencia que se le atienda. A fin de salvaguardar el futuro de este país y de nuestra nación dominicana.
Si te encuentras con mí Loren, no murmures bajito, no de espaldas, inclinate con respeto y cariño y extiende tu mano amiga.











