El uso de drones explosivos para combatir a las bandas armadas en Haití ha causado al menos 20 muertos y más de 30 heridos, según un informe de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH). Los ataques, que se han llevado a cabo incluyen detonaciones en zonas como Delmas 6, Village de Dieu, Wharf Jérémie y Bel-Air, áreas controladas por poderosos grupos criminales.
Pierre Espérance, director ejecutivo de la RNDDH, reveló que entre las víctimas se encuentran miembros del grupo “Vivir Juntos”, liderado por Jimmy Chérizier, alias Barbecue, aunque aún no se ha confirmado si civiles están entre los afectados.
Jimmy Chérizier, quien sobrevivió a uno de los ataques, compartió un video denunciando el uso de drones explosivos contra su grupo. A pesar de su salida ilesa, varios de sus compañeros fueron abatidos durante el ataque, lo que desató el temor y la incertidumbre dentro de las bandas armadas.
El uso de esta nueva estrategia ha generado opiniones divididas. Mientras que algunos sectores de la población aplauden los operativos por el impacto positivo que están teniendo en la lucha contra las bandas, otros expresan preocupaciones sobre los métodos utilizados y su posible efecto negativo a largo plazo en la seguridad y estabilidad del país.
En este contexto, Pierre Espérance resaltó que los operativos deben ser coordinados por la policía y no estar sujetos a intereses políticos, con el fin de evitar que se utilicen como un arma contra opositores políticos. A pesar de las críticas, el uso de drones ha logrado sembrar el temor entre las organizaciones criminales, lo que, según algunos analistas, podría marcar el comienzo de un cambio en la lucha contra la violencia en Haití.







