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8 estrategias avaladas por Harvard para reducir síntomas y riesgos de la apnea del sueño

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La apnea obstructiva del sueño es un trastorno respiratorio que provoca interrupciones repetidas en la respiración durante la noche debido a la relajación de los músculos de la garganta, lo que bloquea temporalmente las vías aéreas. Esta condición afecta a millones de personas en el mundo y está asociada a fatiga diurna, dificultades de concentración, irritabilidad y un mayor riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y accidentes.

Ante este panorama, la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard difundió una guía con ocho estrategias respaldadas científicamente que pueden ayudar a reducir los síntomas y los riesgos de la apnea del sueño. Los especialistas aclaran que estas recomendaciones no sustituyen el tratamiento médico, pero sí pueden complementarlo y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

Entre las medidas sugeridas figura el cuidado de la salud mental, ya que el cansancio crónico puede desencadenar ansiedad, aislamiento y estrés. Mantener rutinas estables, buscar apoyo emocional y participar en actividades placenteras contribuye al bienestar general. En esa misma línea, la gestión del estrés mediante técnicas de relajación, respiración profunda, meditación o yoga puede facilitar un descanso más reparador.

Otra recomendación clave es mantener una adecuada higiene del sueño, que incluye limitar el uso de pantallas antes de dormir, evitar cenas copiosas, alcohol y cafeína por la noche, y conservar un ambiente oscuro, silencioso y fresco en la habitación. Establecer horarios regulares para acostarse y levantarse también favorece la calidad del descanso.

Harvard destaca además la importancia de la postura al dormir. Dormir de lado, en lugar de boca arriba, y elevar ligeramente el cabecero de la cama puede reducir significativamente los ronquidos y la gravedad de la apnea al evitar el colapso de la garganta.

La guía también subraya la necesidad de proteger la función cognitiva, ya que la apnea no tratada puede afectar la memoria y la concentración. Mantener una vida social activa, realizar ejercicios mentales y llevar una dieta rica en antioxidantes ayuda a preservar la salud cerebral.

La actividad física regular y la exposición a la luz solar, especialmente en horas de la mañana, son otras estrategias recomendadas. El ejercicio contribuye al control del peso, mejora el estado de ánimo y regula el ciclo sueño-vigilia, mientras que la luz natural refuerza el ritmo circadiano y reduce la somnolencia diurna.

En cuanto a la alimentación, los especialistas aconsejan seguir una dieta equilibrada y reducir el consumo de alcohol, ya que este último incrementa el riesgo y la severidad de la apnea del sueño. Cenar ligero y respetar horarios regulares también favorece un descanso más estable.

Finalmente, Harvard menciona estudios preliminares que sugieren que fortalecer los músculos de la garganta, incluso mediante instrumentos de viento, podría ayudar a disminuir los ronquidos y algunos síntomas, aunque aclara que se requieren más investigaciones para confirmar estos beneficios.

Los expertos enfatizan que la consulta médica especializada es fundamental, especialmente cuando persisten síntomas como somnolencia excesiva, ronquidos intensos o pausas respiratorias durante el sueño. Un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado, combinados con hábitos saludables, pueden reducir de forma significativa los riesgos asociados a esta enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

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