El cáncer de pulmón continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer en la Argentina, con más de 10.000 fallecimientos anuales, según datos de Globocan. A pesar de los avances en tratamiento y diagnóstico, la enfermedad mantiene una alta letalidad, especialmente cuando se detecta en etapas avanzadas.
Cada año se registran 13.000 nuevos casos, lo que representa el 9,8% de todos los diagnósticos oncológicos del país. Es el tercer tumor más frecuente, detrás del de mama y el colorrectal. La incidencia, que históricamente predominaba en varones, hoy muestra un crecimiento sostenido entre las mujeres, que ya concentran el 35% de los casos.
El tabaquismo: responsable del 80% de los casos
Los especialistas son contundentes: ocho de cada diez cánceres de pulmón podrían prevenirse si las personas no fumaran.
El humo del cigarrillo contiene sustancias tóxicas que dañan las células pulmonares y también afecta a quienes conviven con fumadores, convirtiéndolos en fumadores pasivos. Aunque existen otros factores de riesgo —como la contaminación, la exposición al radón o los antecedentes familiares— su impacto es mucho menor comparado con el consumo de tabaco.
Además, los expertos advierten que no existe un nivel “seguro” de consumo. Incluso quienes fuman solo algunos cigarrillos al mes tienen un riesgo significativamente mayor que quienes nunca fumaron.
Una incidencia que cambia según el género
De acuerdo con el Instituto Alexander Fleming, la mortalidad por cáncer de pulmón ha disminuido en varones durante las últimas dos décadas, en parte gracias a las políticas de reducción del tabaquismo. Sin embargo, en las mujeres se observa la tendencia opuesta: entre 2002 y 2015 la mortalidad femenina aumentó según registros del Ministerio de Salud.
En relación con Latinoamérica, Argentina se ubica en un nivel de mediana incidencia, aunque los expertos señalan que el país necesita estadísticas más amplias y actualizadas para mejorar las políticas públicas.
Detección precoz: tomografía de baja dosis
Uno de los mayores desafíos es que el cáncer de pulmón suele manifestar síntomas cuando ya está avanzado. Tos persistente, presencia de sangre al toser, dificultad para respirar, dolor torácico o pérdida de peso son señales tardías que pueden indicar una enfermedad en estadio avanzado.
Por eso, los especialistas recomiendan que las personas que fuman o que dejaron de fumar recientemente ingresen a programas de detección precoz mediante tomografías computadas de baja dosis. Esta técnica es la única que ha demostrado reducir la mortalidad, ya que permite identificar lesiones en fases tempranas, cuando aún son tratables.
El Instituto Alexander Fleming implementa este programa desde 2017.
Avances en tratamientos: terapias de precisión e inmunoterapia
Los avances científicos transformaron el abordaje del cáncer de pulmón, permitiendo cronificar la enfermedad o incluso curarla cuando se diagnostica temprano.
1. Terapias de precisión:
Analizan el perfil genético del tumor para determinar qué mutaciones lo impulsan. En cuatro de cada diez pacientes ya es posible identificar estos mecanismos y elegir un tratamiento dirigido, más efectivo y personalizado.
2. Inmunoterapia:
Potencia el sistema inmune para que ataque las células tumorales. Puede aplicarse sola o combinada con quimioterapia. En los últimos años, su uso previo o posterior a cirugías y radioterapia mostró mejores resultados de supervivencia.
3. Anticuerpos conjugados con fármacos:
Son una terapia experimental prometedora. Funcionan como “vehículos inteligentes” que depositan la quimioterapia directamente en la célula tumoral, minimizando efectos tóxicos. El Instituto Alexander Fleming participa en ensayos clínicos con estas terapias de vanguardia.
Un mensaje central: dejar de fumar salva vidas
Los especialistas coinciden en que la medida más efectiva para reducir la carga de la enfermedad es clara: abandonar el consumo de tabaco. La Organización Mundial de la Salud recuerda que el tabaquismo es la principal causa de muerte evitable en países en desarrollo.
Las campañas antitabaco, junto con la consulta médica temprana y los programas de detección, son herramientas clave para revertir el impacto de un cáncer que continúa en el podio de los más letales del país.






