En el marco de la Semana de la Prematurez 2025, especialistas y organismos internacionales destacaron la importancia del control médico temprano y el acceso a prácticas neonatales basadas en evidencia para mejorar la supervivencia y el desarrollo de los bebés que nacen antes de tiempo.
Según MedlinePlus, un bebé prematuro es aquel que nace antes de las 37 semanas completas de gestación, una condición que incrementa el riesgo de complicaciones y exige cuidados reforzados desde el embarazo.
La prematuridad, principal causa de muerte infantil en el mundo
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la prematuridad es la primera causa de muerte en menores de cinco años.
Las diferencias entre países son marcadas:
En regiones de bajos ingresos, la mitad de los nacidos antes de las 32 semanas fallecen por falta de intervenciones básicas como mantener el calor, favorecer la lactancia materna o tratar infecciones.
En países con más recursos, casi todos estos bebés sobreviven.
En Argentina, datos del Ministerio de Salud indican que el 9,1% de los nacimientos corresponde a bebés prematuros.
Factores de riesgo y el rol del control prenatal
La neonatóloga Ana Pedraza resaltó que, si bien muchos partos prematuros ocurren de forma inesperada, existen factores de riesgo identificables. Por ello, recomendó iniciar los controles médicos incluso antes de planificar un embarazo.
Durante la gestación, se aconseja realizar al menos ocho consultas, comenzando antes de la semana 12. Un seguimiento adecuado permite detectar problemas a tiempo, acceder a tecnologías apropiadas y contar con equipos multidisciplinarios capaces de intervenir tempranamente.
Prácticas neonatales que salvan vidas
El avance de los cuidados neonatales ha permitido incorporar prácticas fundamentales para mejorar el pronóstico del bebé prematuro.
1. Demora en el clampeo del cordón umbilical
Pedraza explicó que retrasar la ligadura del cordón aumenta el volumen de sangre que recibe el recién nacido, facilitando la adaptación circulatoria, reduciendo el riesgo de anemia y disminuyendo la necesidad de transfusiones.
2. Contacto piel a piel (COPAP)
El neonatólogo Jorge Lezcano destacó que esta práctica, iniciada en sala de partos y mantenida durante la internación, estabiliza los signos vitales del bebé, reduce el estrés, mejora la glucemia, fortalece su sistema inmunológico y favorece el neurodesarrollo.
Para las madres, disminuye la ansiedad, refuerza el vínculo y aumenta la confianza en el cuidado del bebé.
3. Lactancia materna: un pilar esencial
La doctora Tania Maidah subrayó que la leche materna es el mejor alimento para los prematuros, ya que reduce complicaciones, protege contra infecciones, optimiza el crecimiento y fortalece el vínculo madre-hijo.
Los centros de salud implementan servicios de puericultura para acompañar a las madres desde el embarazo hasta el alta.
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La importancia del acompañamiento familiar en la UCIN
Las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) han adoptado un modelo de puertas abiertas que permite la presencia continua de los padres.
Pedraza señaló que la participación activa de las familias reduce días de internación, disminuye complicaciones, mejora el neurodesarrollo y facilita el inicio y la continuidad de la lactancia.
La evidencia también muestra beneficios psicológicos: los padres reducen el estrés y se preparan mejor para el cuidado en el hogar.
Equipos especializados y comunicación constante
El abordaje multidisciplinario enfermería capacitada, neonatólogos, kinesiólogos, fonoaudiólogos y consultoras de lactancia es clave para acompañar a las familias durante todo el proceso.
La comunicación efectiva entre el equipo médico y los padres fortalece el vínculo, facilita el aprendizaje de rutinas de cuidado y promueve una transición segura al hogar.
Entre las tareas guiadas se encuentran el cambio de pañales, el apoyo postural, la higiene, la alimentación progresiva y el acompañamiento durante procedimientos.
Regionalización: nacer en el lugar adecuado salva vidas
El Ministerio de Salud y sociedades científicas recomiendan que los bebés prematuros nazcan en instituciones con todos los recursos necesarios.
La regionalización perinatal garantiza la derivación a centros de mayor complejidad, especialmente para prematuros de menos de 1.500 gramos o menores de 32 semanas.
Esta estrategia mejora la supervivencia y disminuye complicaciones graves.
Atención segura y respetuosa
Pedraza concluyó que una atención de calidad combina evidencia científica con respeto por la dignidad, autonomía y derechos de la madre y del recién nacido. El objetivo: asegurar el mejor comienzo posible para cada bebé prematuro.








