El Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos anunció este domingo el fin de las restricciones aéreas impuestas debido al cierre del Gobierno, que había comenzado el 1 de octubre de 2025. A partir de este lunes, las operaciones en el Sistema Nacional del Espacio Aéreo (NAS, por sus siglas en inglés) se normalizarán.
Las restricciones, que afectaron a 40 aeropuertos importantes como Los Ángeles, Chicago, Miami, Washington y Nueva York, fueron implementadas a raíz del cierre gubernamental de 43 días, el más largo en la historia de EE. UU. Este cierre había provocado una escasez de controladores aéreos, lo que resultó en una reducción de hasta el 6% de los vuelos en dichos aeródromos y retrasos de hasta 9.000 vuelos diarios.
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La medida de la Administración Federal de Aviación (FAA) y el DOT pone fin a la disminución de vuelos, después de que la FAA completara una serie de revisiones de seguridad que confirmaron una disminución en los incidentes de riesgo. El secretario de Transporte, Sean Duffy, destacó que los controladores aéreos han regresado a sus puestos, lo que ha permitido que las operaciones aéreas se reanuden con normalidad.
“Quiero agradecer al equipo de la FAA por mantener nuestros cielos seguros durante el cierre del Gobierno más largo en la historia de nuestra nación y a la paciencia del país por poner la seguridad primero”, declaró Duffy.
Además de las restricciones aéreas, se levantaron otros límites impuestos por el cierre, como los relacionados con lanzamientos comerciales espaciales, operaciones generales de aviación en 12 aeropuertos, y actividades de paracaidismo y fotografía cerca de zonas de riesgo de colisión.
La reactivación de los servicios aéros refleja también la recuperación de los empleados afectados por la falta de pago durante el cierre del Gobierno, que finalizó el miércoles pasado tras la aprobación de un presupuesto impulsado por los senadores republicanos y apoyado por algunos demócratas.
Duffy también señaló que el Gobierno ahora enfocará sus esfuerzos en incrementar la contratación de controladores aéreos y en mejorar el sistema de control aéreo del país, con el objetivo de evitar futuros retrasos y asegurar una gestión eficiente del tráfico aéreo.
Este paso marca el regreso a la normalidad de un sector que había experimentado enormes dificultades debido a la falta de personal, aunque persisten preocupaciones sobre cómo los retrasos y las cancelaciones afectaron a millones de pasajeros en los últimos meses.







