El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente ruso, Vladimir Putin, se dieron la mano tras su reunión para negociar el fin de la guerra en Ucrania, en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska, el 15 de agosto de 2025 (REUTERS/Kevin Lamarque).
Un plan de 28 puntos para poner fin a la guerra en Ucrania, respaldado por Trump, contempla que Kiev ceda las regiones de Donetsk y Lugansk a Rusia, entre otros aspectos territoriales y militares.
Según documentos consultados por AFP, el texto prevé el reconocimiento “de facto” de Crimea como territorio ruso, una concesión que sería avalada incluso por Estados Unidos. La iniciativa fue elaborada de manera reservada durante un mes por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y el secretario de Estado Marco Rubio. La Casa Blanca aclaró que el texto aún está en discusión y no existe una versión definitiva.
Un alto funcionario estadounidense explicó que el proyecto de paz contempla garantías de seguridad para Ucrania por parte de Washington y sus aliados europeos, comparables a los compromisos asumidos por la OTAN en casos de agresión.
El plan propone además que las regiones del sur de Kherson y Zaporizhzhia queden divididas según la línea actual del frente de batalla, en un contexto en que Ucrania enfrenta una ofensiva rusa que dejó al menos cinco muertos en Zaporizhzhia la noche del jueves.
El documento estipula también que Kiev debe aceptar una reducción de sus fuerzas armadas a 600.000 efectivos, que la OTAN no desplegaría tropas en territorio ucraniano, y que los aviones europeos destinados al apoyo permanecerían estacionados en Polonia.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, tras reunirse con una delegación del Pentágono, declaró que cualquier proceso de paz debe “traer una paz digna” para Ucrania, lo que implica respeto a la independencia, soberanía y dignidad del pueblo ucraniano. Su oficina añadió que Zelensky espera discutir los detalles del plan directamente con Trump en los próximos días.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que el plan sigue en proceso de negociación y revisión, y aseguró que cuenta con el respaldo del presidente Trump. “Es un buen plan tanto para Rusia como para Ucrania, y creemos que debería ser aceptable para ambas partes”, indicó.
Leavitt afirmó que Washington mantiene un diálogo directo con Kiev y Moscú, intentando disipar inquietudes sobre un posible sesgo a favor de Rusia.
Mientras tanto, Putin visitó un puesto de mando de sus tropas del oeste, aunque el Kremlin no precisó si la ubicación estaba en territorio ruso o ucraniano. En el frente, Moscú reivindicó el control de Kupiansk, localidad clave en el este de Ucrania, que el ejército ucraniano asegura no haber perdido.
El jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Gerasimov, afirmó que las fuerzas rusas avanzan “prácticamente en todos los frentes”. Actualmente, Rusia ocupa alrededor de una quinta parte del territorio ucraniano, zonas devastadas por años de combates.
El plan contempla la firma de un acuerdo de no agresión entre Rusia, Ucrania y Europa. Kiev debería renunciar a su aspiración de ingresar a la OTAN, aunque se le permitiría solicitar adhesión a la Unión Europea, atendiendo algunas de las principales exigencias de Moscú.
Rusia sería reintegrada plenamente a la economía internacional, con el restablecimiento de relaciones comerciales y su regreso al G8, grupo del que fue expulsada tras la anexión de Crimea en 2014.
El documento también subraya que el gobierno de Zelensky debe organizar elecciones en un plazo de 100 días. En términos económicos, la reconstrucción de Ucrania se financiaría con 100.000 millones de dólares provenientes de activos rusos congelados en el extranjero, gestionados por Estados Unidos.
Respecto a la central nuclear de Zaporizhzhia, el plan indica que sería reactivada bajo supervisión del OIEA, y su producción eléctrica se distribuiría 50% para Ucrania y 50% para Rusia.
Un alto funcionario ucraniano criticó que estas propuestas se elaboren con participación de Moscú y aval de Washington, y señaló que no está “claro” qué compromisos asumiría Rusia a cambio.
Por su parte, los aliados europeos remarcaron que cualquier acuerdo debe contemplar la participación de la Unión Europea y del gobierno ucraniano. “Para que un plan funcione, es necesario que los ucranianos y los europeos estén involucrados”, señaló la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas.











