La República Dominicana celebró este 26 de noviembre el Día Nacional del Merengue, una fecha que exalta el ritmo que mejor representa la identidad, la alegría y la historia cultural del pueblo dominicano.
La efeméride fue instituida mediante el Decreto 619-05, emitido el 11 de noviembre de 2005, en honor a la primera aparición del vocablo merengue en el periódico El Oasis en 1854.
Considerado desde 2016 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el merengue es mucho más que un género musical: es un elemento esencial de la vida cotidiana, presente en escuelas, fiestas, campañas políticas, celebraciones comunitarias y festivales nacionales e internacionales.
Las raíces del merengue: un ritmo que nació del pueblo
El merengue surgió en la República Dominicana entre finales del siglo XIX y principios del XX. Su estructura instrumental original estuvo marcada por la guitarra y la bandurria, pero con la llegada del acordeón alemán a la costa norte, nació el popular formato del merengue típico o Perico Ripiao, acompañado de güira y tambora.
Esta combinación simbólica representa, además, las tres raíces culturales dominicanas:
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El acordeón: herencia europea
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La tambora: influencia africana
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La güira: legado taíno
El merengue se aprende desde la infancia y se transmite por observación, participación y tradición comunitaria, lo que ha permitido su continuidad por generaciones.
Evolución: del campo a las grandes orquestas
Durante el siglo XX, el merengue experimentó grandes transformaciones. A su ritmo tradicional se sumaron influencias urbanas, el aporte de músicos formados académicamente y la expansión hacia orquestas al estilo Big Band.
Uno de los momentos decisivos ocurrió durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930–1961), quien, amante del género, lo promovió como música nacional en actos oficiales y actividades sociales. Este proceso condujo a la creación del merengue de salón, impulsado por músicos como Julio Alberto Hernández y orquestas como Santa Cecilia y San José.
Tras la caída del régimen, el merengue vivió una etapa de modernización, influida por ritmos internacionales y nuevas generaciones de artistas.
Figuras icónicas que marcaron el merengue
A lo largo del tiempo, numerosos artistas han elevado el merengue a nivel internacional. Entre ellos destacan:
Johnny Ventura
El Caballo Mayor, revolucionó el género con coreografías, instrumentos modernos y un estilo vibrante.
Juan Luis Guerra
Con fusiones innovadoras y letras poéticas, convirtió el merengue en un fenómeno global, acumulando múltiples premios Grammy.
Wilfrido Vargas
Arquitecto del merengue moderno, popularizó éxitos como El comején y abrió espacio a nuevas generaciones de talentos.
Joseíto Mateo
El Rey del Merengue, figura esencial de su internacionalización desde los años 50.
Milly Quezada
La Reina del Merengue, pionera femenina y dueña de clásicos como Volvió Juanita.
Los Hermanos Rosario
Embajadores del merengue bailable, responsables de éxitos como La dueña del swing.
Sergio Vargas, Rubby Pérez, Eddy Herrera y Héctor Acosta “El Torito”
Grandes voces que han impulsado variantes románticas, modernas y orquestales del género.
Cuco Valoy, Bonny Cepeda, Conjunto Quisqueya y Alberto Beltrán
Protagonistas históricos homenajeados este año por el Ministerio de Cultura, con trayectorias que abarcan desde el son y el bolero hasta el merengue contemporáneo.
El merengue en el mundo y su reinvención actual
El merengue ha trascendido fronteras, desarrollando variantes en: Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Estados Unidos, México, Chile, Argentina (merenteto).
En las últimas décadas surgieron subgéneros como merengue hip-hop, tecnomerengue y merengue de calle, así como fusiones modernas que lo mantienen vigente entre la juventud dominicana y extranjera.
Nuevos talentos continúan revitalizando el género, como el exponente urbano Alajazá, quien fusiona merengue tradicional, trap y ritmos electrónicos en su propuesta “Mamwali”.
Un legado que se mantiene vivo
En cada barrio, fiesta, festival o celebración nacional, el merengue sigue cumpliendo su misión: unir, emocionar y narrar la historia de un país.
En este Día Nacional del Merengue, República Dominicana reafirma su compromiso con preservar y promover el ritmo que es, sin duda, el alma de la nación.








