El Gobierno español invertirá cerca de 1.300 millones de euros en 2026 para promover el vehículo eléctrico, mediante ayudas directas a la compra, fondos para el Perte del Vehículo Eléctrico y Conectado (VEC) y un mayor despliegue de puntos de recarga en zonas sin cobertura, conocidas como “zonas sombra”.
El anuncio fue realizado este miércoles por el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, durante la presentación del Plan España Auto 2030, una hoja de ruta quinquenal fruto de la colaboración entre el Gobierno y los fabricantes, representados por la patronal Anfac. Según Sánchez, el plan busca “garantizar el peso de España en la industria automotriz y mantener los empleos que genera”, actualmente en torno a dos millones.
25 medidas estratégicas
Tras nueve meses de trabajo, el plan se estructura en 25 medidas que abarcan ámbitos como la oferta y la demanda de vehículos, la competitividad industrial, la infraestructura de recarga, la nueva movilidad y la economía circular. Los objetivos se centran en impacto económico, sostenibilidad y autonomía estratégica.
El presidente de Anfac, Josep María Recasens, subrayó que España no solo debe proteger lo logrado en las últimas cuatro décadas, sino también “salir a competir con determinación, valentía y coraje para ganar, generar más empleo, más valor y más tecnología”.
Principales líneas de apoyo
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Plan Auto+: 400 millones de euros para ayudas directas a la compra de vehículos eléctricos. A diferencia del Plan Moves, cuyos fondos eran gestionados por las comunidades autónomas, esta vez los fondos serán centralizados por el Gobierno.
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Moves Corredores: 300 millones de euros para desplegar puntos de recarga en carreteras donde aún no existen, agilizando los trámites para obtener licencias de instalación.
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Perte VEC: 580 millones destinados a fortalecer la competitividad industrial mediante la innovación tecnológica, con el objetivo de que España pueda competir con mercados globales dominados por gigantes automotrices.
Sánchez destacó que el país debe evolucionar del “made in Spain” al “made by Spain”, vinculando la calidad de los vehículos directamente a su fabricación e innovación nacional.
Metas de producción y ventas
El plan establece que la cuota de modelos electrificados producidos en España pase del 12 % en 2023 al 95 % en 2035. En términos de ventas, se proyecta un aumento del 10 % al 100 % en el mismo horizonte temporal.
Para garantizar el cumplimiento de estos objetivos, el plan se concibe como un “plan vivo”, con un modelo de gobernanza que incluye seguimiento periódico y ajustes según la evolución del sector.
Impulso a la infraestructura y la movilidad sostenible
Además de los incentivos económicos, el plan busca fortalecer la red de recarga eléctrica para facilitar la transición hacia la movilidad sostenible. Se priorizarán las llamadas zonas sombra, áreas donde la disponibilidad de puntos de recarga aún es insuficiente.
Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, destacó que esta estrategia contribuye a los objetivos climáticos de España, mientras que el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, resaltó la importancia de mantener la competitividad y la innovación en el sector automotriz nacional.
Con estas medidas, España pretende consolidarse como un referente europeo en producción de vehículos electrificados y avanzar hacia un modelo industrial más sostenible y tecnológicamente avanzado.







