Mientras el noble pueblo cubano pasa hambre y vive a oscuras, el régimen comete un crimen imperdonable: vende a sus propios soldados como mercancía de guerra, como se ha comprobado recientemente en Venezuela.
Cuba envió militares a Venezuela no por solidaridad, sino para sostener a la dictadura de Nicolás Maduro.
A cambio de recibir petróleo.
Inaceptable, recibir barriles de crudo a cambio de vidas humanas.
Se trata de soldados cubanos usados en Venezuela como fuerza de control y represión, mientras sus familias sobreviven llenos de miseria en la isla de Cuba.
Y el crimen se vuelve global, cuando hay ciudadanos cubanos enviados bajo engaño a pelear junto al ejército ruso en contra de Ucrania.
Sí, jóvenes pobres, Sin opciones, empujados a morir en una guerra que no es suya.
El régimen cubano lo niega, pero la sangre cubana ya está enterrada también en suelo ucraniano.
Y es bueno señalar que esta actuación del régimen opresor cubano no es cooperación internacional. Es sencillamente tráfico humano con uniforme.
Un Estado que negocia vidas humanas por recibir petróleo, a cambio de brindar protección militar y política, pierde toda autoridad moral.
Siendo bueno señalarle desde aquí a los actuales gobernantes de Cuba, que el hermano pueblo cubano no es munición de guerra, sino víctima de un régimen de opresión, que debe ser denunciado ante el mundo. Y… punto.






