Despertar cristiano frente a la mentira y la pobreza en la era digital

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

En una sociedad profundamente atravesada por la virtualidad, las narrativas falsas y el exhibicionismo del éxito, el cristianismo del siglo XXI se enfrenta a un desafío ineludible: volver al Jesús pobre, encarnado en la vida real de las comunidades y comprometido con la dignidad de quienes siguen siendo invisibles. Vivimos tiempos en los que el progreso macroeconómico se presenta como signo de bienestar colectivo, mientras la pobreza crece, se normaliza y se esconde bajo discursos oficiales que maquillan la exclusión social.

En este contexto, el rol del nuevo pastor, del sacerdote y del religioso no puede reducirse a la administración de ritos ni a la comodidad institucional. El pastor que hoy necesita nuestra gente es aquel que huele a oveja, que camina con ellas y no por encima de ellas; que no dirige procesos desde el poder, sino que acompaña conciencias desde la cercanía, el diálogo y la escucha. Un pastor que no ve fieles como clientes ni la fe como mercancía, sino como un camino compartido de liberación.

Desde la experiencia pastoral de la Diócesis Padre Montesino, bajo el acompañamiento de Monseñor Rogelio de la Cruz, en la Iglesia Católica Apostólica Nacional de la República Dominicana, asumimos el compromiso de una fe actualizada, empática y profundamente social. Queremos ser una Iglesia distinta, capaz de llegar a la gente real, a sus miedos, frustraciones y esperanzas, acompañando procesos de cambio auténticos en la búsqueda de una mayor equidad social.

El Jesús que anunciamos no pelea con la tecnología ni con la cultura digital; por el contrario, nos invita a utilizar estos medios para crear conciencia, aprender a desaprender y despertar una mirada crítica ante las narrativas del poder que sostienen la mentira, el clientelismo y las dádivas que sustituyen la justicia. Frente al viejo modelo de pan y circo, el Evangelio sigue proponiendo algo más radical: enseñar a la gente a ponerse de pie, a organizarse, a ser autónoma y a exigir sus derechos.

Hoy, más que nunca, se hace urgente un cristianismo que confronte un capitalismo salvaje que concentra la riqueza y amplía la brecha entre ricos y pobres, mientras hace creer a los excluidos que todo marcha bien. El nuevo pastor está llamado a denunciar con valentía este sistema que empobrece y a exigir, junto a los últimos, que la riqueza también caiga hacia abajo, que la igualdad social deje de ser un discurso y se convierta en una práctica concreta.

Despertar una conciencia cristiana comprometida implica volver al Jesús del Evangelio que no cobraba por anunciar la Buena Noticia, que no repartía limosnas para tranquilizar conciencias, sino que se preocupaba por la vida real de la gente, por su hambre, su dignidad y su futuro. Ese es el desafío pastoral de nuestro tiempo: una Iglesia inserta en la historia, sin complicidades con el poder, y con los pobres en el centro de su misión.

Padre Marino Alcántara
Iglesia Católica Apostólica Nacional

Banner Banreservas


Suscríbete a nuestro newsletter

Recibe las últimas noticias en tu casilla de email.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- Anuncio -

Más popular