Hoy me motivé a escribir más allá de las noticias que nos llegan a diario a la redacción del periódico, y la razón es simple: desde antes de iniciar febrero comienza el alboroto de “¿qué vas a regalar?”, “¿qué vas a hacer en San Valentín?” y las típicas preguntas sobre ese único día en el que muchos demuestran su “AMOR”.
Llegué y encontré mi escritorio con chocolates, tazas, globos de corazón, entre otras cositas que me regalaron los miembros de mi equipo de trabajo, algo que agradezco más allá del presente, por el gesto y el amor que le pusieron. “La intensa” del departamento tiene desde finales de enero perifoneando que ya viene San Valentín y hoy apareció con todo y su outfit rojo. Otro motivo para escribir.
Febrero nos vende corazones, flores y promesas eternas. Pero me llamó poderosamente la atención el 13 DE FEBRERO, y sé que se preguntarán por qué. Justo un día antes del 14, el calendario nos marca un combo fuerte que no debería seguir pasando por alto: ese día se celebra el Día del Soltero, el Día del Condón… y hasta el Día del Infiel. Sí, todo junto. Un trío muy fuerte.
Sé que en algún momento de nuestras vidas hemos dicho la típica frase “yo estoy bien así” y, si no la hemos dicho, sí la hemos escuchado, indicativo de que estamos solteros y nos están fuñendo para que tengamos pareja (qué afán el de la gente).
Arranquemos por los solteros. Ese día es como su revancha oficial. Nada de cenas obligadas ni regalos de última hora. En algunos países hasta lo celebran como un anti San Valentín, pero más allá del relajo, el mensaje es claro: quererse a uno mismo también cuenta. Algo que deberíamos promover más: AMOR PROPIO.
Atención hombres, bueno, y mujeres también. El Día Internacional del Condón ya cambia el tono. Como diría un buen amigo: “el relajo con orden, por favor”. La fecha, apoyada por la OMS, recuerda algo básico pero necesario: el condón es el único método que protege tanto de embarazos no planificados como de infecciones de transmisión sexual.
Señores, hay para todos los gustos, tamaños y colores, pero lo mejor de todo es que es barato, accesible y no necesita receta. Y aunque todavía existen mitos de que “quita sensibilidad”, la realidad es que lo que sí quita es el susto y la preocupación después, así que déjese de cuentos.
Y como de costumbre, dejamos el plato fuerte para el final (risas). Por último, pero no menos importante como si fuera poco, también está el famoso Día del Infiel o del Amante.
Una celebración que nació en Estados Unidos y que, casualmente, cae justo antes de San Valentín. Estudios dicen que en estas fechas aumentan las infidelidades. Las razones pueden ser muchas; usted no se imagina lo creativos que podemos ser para justificar una infidelidad: inseguridad, vacío emocional, venganza, aburrimiento… y otras excusas clásicas: “estábamos en crisis”, “fue un desliz”, “la distancia nos afectó”, “porque quise”, “vivimos juntos, pero separados”, “mi mujer jode mucho”. Les dije que pueden ser muy clásicas y creativas.
Estaba cerrando mi artículo cuando uno de los tituladores del canal entró al departamento, luego de ver mi estado de WhatsApp en el que debatíamos quién es más infiel, si el hombre o la mujer.
De manera sorpresiva, me dijo que no importa el cuerno, sino la calidad del cuerno. “No es lo mismo que me peguen cuerno con un motoconcho a que sea con Omar Fernández”. Su comentario me dejó pensando, pero esa reflexión quedará para otro artículo.
Al final, el 13 de febrero es como un resumen de lo que podemos llegar a ser: unos celebran su independencia, otros promueven la protección y algunos se meten en uno que otro lío innecesario, pero que muchos disfrutan.
Tal vez febrero no sea solo el mes del amor como el consumismo nos ha querido vender. Señores, también en el mes hay mucho drama y reflexión… y, para los que así lo deciden, responsabilidad, protección y concientización.
El amor no es un día, no es un mes; amar está bien, estar soltero también, pero jugar con fuego, bueno, casi siempre termina quemando.








