La dieta cetogénica, caracterizada por un consumo bajo de carbohidratos y alto en grasas, ha ganado popularidad como estrategia para el control de la diabetes tipo 2, al favorecer la cetosis y la quema de grasas. Según especialistas de la Cleveland Clinic, esta alimentación puede mejorar el control glucémico, favorecer la pérdida de peso y reducir la necesidad de algunos medicamentos.
Sin embargo, los expertos advierten sobre riesgos potenciales, especialmente para pacientes que usan insulina o antidiabéticos orales, como la hipoglucemia y la cetoacidosis. También señalan que la dieta keto puede provocar deficiencias de vitaminas y minerales si se mantiene a largo plazo, además de problemas digestivos.
Melissa Matteo, dietista de la Cleveland Clinic, destacó la importancia de un enfoque individualizado y supervisión médica constante. “La dieta cetogénica puede ser útil para algunas personas, pero no es adecuada para todos. Es esencial evaluar la respuesta individual y ajustar el tratamiento con un equipo médico”, señaló.
Los especialistas recomiendan considerar la sostenibilidad del régimen, el monitoreo de la glucemia y la adaptación a cada estilo de vida antes de adoptar la dieta como parte del manejo de la diabetes tipo 2.







