La hidratación matutina se ha señalado como un hábito clave para proteger la presión arterial y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, advierten especialistas consultados por EatingWell.
Al despertar, el cuerpo experimenta un aumento natural de la presión arterial debido al ritmo circadiano y a hormonas como el cortisol y la adrenalina. Según la doctora Michelle Cardel, “lo que hacemos por la mañana puede amplificar o atenuar ese incremento”.
La Asociación Americana del Corazón (AHA) y estudios de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) destacan que quienes consumen suficiente agua presentan un menor riesgo de hipertensión. La deshidratación matutina activa hormonas que regulan la presión arterial y obliga al corazón a trabajar más, aumentando la tensión sanguínea.
Los expertos recomiendan beber un vaso de agua al despertar, preferiblemente con agua tibia o con rodajas de cítricos, antes de consumir café. Añadir frutas, vegetales y lácteos al desayuno ayuda a aportar electrolitos esenciales como potasio, magnesio y calcio, que favorecen la estabilidad de la presión.
Otras medidas para la salud cardiovascular incluyen limitar la ingesta de sodio, realizar 150 minutos de ejercicio a la semana, y dormir entre siete y nueve horas diarias. La combinación de estos hábitos puede reducir la presión arterial y proteger el corazón a largo plazo.











