REDACCIÓN. — En medio del aumento del costo de la vida y la electricidad, la freidora de aire se posiciona como una alternativa cada vez más popular frente al horno convencional, gracias a su menor consumo energético y a sus beneficios para una alimentación más saludable.
Este electrodoméstico, que funciona mediante la circulación de aire caliente a alta velocidad, permite cocinar alimentos en menos tiempo y con poco o nada de aceite, logrando resultados crujientes similares a la fritura tradicional.
A diferencia del horno, que requiere calentar una cavidad más amplia y largos tiempos de cocción, la freidora de aire reduce significativamente el uso de electricidad.
De acuerdo con pruebas del programa Sliced Bread, cocinar pollo en horno consume alrededor de 1.05 kWh, mientras que en freidora apenas alcanza 0.43 kWh. En el caso de las papas, el horno utiliza 1.31 kWh frente a 0.55 kWh del dispositivo compacto.
Sin embargo, la freidora de aire presenta limitaciones en cuanto a capacidad. Su tamaño reducido la hace ideal para porciones pequeñas o medianas, pero poco práctica para familias numerosas o para preparar grandes piezas como un pollo entero.
En términos de salud, especialistas destacan que este método de cocción disminuye considerablemente el uso de grasa, ya que el exceso se elimina durante la cocción. Aun así, métodos como el vapor continúan siendo los más saludables.
Pese a sus limitaciones, la freidora de aire se consolida como una opción eficiente para el día a día, especialmente en hogares pequeños, donde el ahorro energético y la rapidez en la cocina son factores determinantes.








