REDACCIÓN.- La portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, afirmó que Estados Unidos sigue manteniendo conversaciones con Irán y “no será apresurado a hacer un mal acuerdo”.
“El presidente solo firmará un acuerdo que anteponga la seguridad nacional de Estados Unidos, y ha dejado claro que Irán nunca podrá poseer un arma nuclear”, declaró, según Reuters.
Paralelamente, dos funcionarios estadounidenses y una fuente cercana revelaron que los servicios de inteligencia analizan cómo respondería Irán si el presidente Donald Trump declarara una victoria unilateral en la guerra que, tras dos meses, ha dejado miles de muertos y se ha convertido en un lastre político para la Casa Blanca.
El objetivo es anticipar las consecuencias de una posible retirada del conflicto, ya que existe el temor de que la guerra provoque grandes pérdidas para el Partido Republicano en las elecciones de medio mandato. Aunque aún no se ha tomado ninguna decisión, una desescalada rápida aliviaría la presión política sobre Trump.
Mientras tanto, la guerra es muy impopular en EE.UU. Según un sondeo de Reuters/Ipsos, solo el 26 % de los encuestados cree que la campaña militar ha valido la pena, y solo el 25 % opina que ha hecho a Estados Unidos más seguro. Aunque las opciones militares siguen sobre la mesa, una invasión terrestre parece ahora menos probable. Un funcionario de la Casa Blanca calificó la presión interna para poner fin a la guerra como “enorme”.











