Durante su intervención, el magistrado aclaró que el reforzamiento del perímetro y la seguridad en el Palacio de Justicia no es una competencia directa del tribunal, sino del cuerpo de auxiliares judiciales encargado de esas funciones. En ese sentido, enfatizó que dichas medidas no deben interpretarse como acciones arbitrarias ni represivas.
Mejía explicó que desde el inicio del proceso se ha orientado tanto a las partes imputadas como a las víctimas a canalizar cualquier situación o dificultad a través del tribunal, especialmente en lo relativo al acceso a las instalaciones.
No obstante, fue enfático en rechazar cualquier tipo de incidente como el ocurrido previamente, del cual —según indicó— el tribunal no tuvo conocimiento hasta después de concluida la audiencia. Subrayó que no se permitirá ninguna forma de agresión, ya sea contra los querellantes o los imputados.
El juez reiteró que ha solicitado la colaboración de los abogados y de todas las partes desde el primer día del proceso, con el objetivo de evitar conflictos y garantizar el orden. Asimismo, condenó de manera categórica cualquier acto de violencia, calificándolo como lamentable e inaceptable dentro del marco judicial.











