Los agonistas del receptor de GLP-1, medicamentos inyectables cada vez más utilizados para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2, fueron asociados con un efecto adverso poco conocido: la caída de cabello. A
sí lo demuestra una revisión sistemática publicada recientemente en la revista Science Progress por un equipo conjunto de la Universidad de Toronto y la Universidad de California, que analizó la evidencia disponible sobre este fenómeno.
El estudio, dirigido por dermatólogos de ambas instituciones, identificó que los fármacos GLP-1 como semaglutida y tirzepatida presentan un riesgo tres veces mayor de provocar pérdida de cabello en comparación con el placebo.
Según el metaanálisis citado, la incidencia registrada fue de 6,0 casos por cada 1.000 pacientes-año en usuarios de agonistas GLP-1, frente a 0,8 casos por cada 1.000 pacientes-año en los grupos control. Los autores enfatizan que este efecto adverso, aunque poco frecuente en términos absolutos, merece atención por su impacto potencial en la adherencia al tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.
No obstante, señalaron que no se encontró evidencia consistente de daño folicular permanente relacionado con el uso de GLP-1. En la mayoría de los casos reportados, la pérdida de cabello resultó limitada en el tiempo y se resolvió de manera espontánea.
Relación entre los GLP-1 y la pérdida de cabello

La revisión sistemática, registrada en PROSPERO y realizada bajo las directrices PRISMA, abarcó 24 estudios primarios extraídos de un total de 133 identificados en bases de datos internacionales. Los investigadores constataron que los subtipos de alopecia predominantes asociados al uso de agonistas del receptor de GLP-1 fueron el efluvio telógeno—una caída de cabello repentina y generalmente reversible—y la alopecia androgénica, de origen hereditario.
Entre los medicamentos analizados, la semaglutida y la tirzepatida mostraron las tasas más altas de incidencia de pérdida de cabello y una detección de señales más frecuente en estudios de farmacovigilancia.
El trabajo detalla que la semaglutida evidenció una relación dosis-dependiente: las dosis menores a 2 mg semanales se asociaron raramente al efecto, en tanto que las dosis más elevadas, empleadas para el tratamiento de la obesidad, incrementaron significativamente las notificaciones de caída capilar.
Por su parte, la tirzepatida, que induce una mayor magnitud de pérdida de peso, se vinculó de manera más consistente con el efluvio telógeno.
Factores de riesgo y perfil de pacientes afectados

El análisis, firmado por especialistas de la Universidad de Toronto y la Universidad de California, subraya que las mujeres resultaron más frecuentemente afectadas por la caída de cabello asociada al uso de GLP-1.
Además, el riesgo se incrementó en pacientes sometidos a una reducción rápida de peso y en quienes tenían antecedentes personales o familiares de alopecia.
Por contraste, los autores encontraron que otros agonistas del receptor de GLP-1, tales como liraglutida, dulaglutida, lixisenatida y exenatida, se asociaron con un menor riesgo reportado de pérdida de cabello.
La disparidad entre las distintas moléculas sugiere una posible influencia de la magnitud y velocidad de la pérdida de peso alcanzada con cada fármaco.
Mecanismos posibles y contexto clínico

Según los autores de la revisión, la caída de cabello observada en pacientes que reciben agonistas del receptor de GLP-1 es probablemente multifactorial. Entre los mecanismos identificados, destacan las perturbaciones metabólicas agudas originadas por la pérdida rápida de peso, la restricción calórica y los cambios hormonales. Los investigadores precisan que el efluvio telógeno, el subtipo más frecuente, suele manifestarse entre dos y tres meses después de iniciar el tratamiento.
Asimismo, la revisión señala que el uso de estos fármacos puede asociarse con deficiencias transitorias de micronutrientes, incluyendo vitamina D, hierro, calcio y proteínas, derivadas de la reducción calórica y la rápida pérdida de grasa corporal.
Este patrón es similar al que se observa tras la cirugía bariátrica y regímenes dietéticos severos.
No obstante, los autores aclaran que no existe evidencia sólida de daño folicular permanente vinculado al uso de GLP-1; en la mayoría de los casos reportados, la caída de cabello fue autolimitada y reversible.
Recomendaciones para pacientes y profesionales

El equipo de investigación recomienda que los pacientes que inician tratamientos con semaglutida o tirzepatida sean informados sobre la posibilidad de experimentar caída de cabello, especialmente si presentan antecedentes de alopecia. La recomendación clínica incluye el seguimiento nutricional para evitar restricciones calóricas extremas y garantizar un adecuado aporte de proteínas, hierro y vitaminas.
En caso de que la caída de cabello persista más allá de seis a nueve meses, se asocie a picazón o inflamación del cuero cabelludo—lo que podría indicar una alopecia cicatricial—o genere dudas diagnósticas, se aconseja la derivación a un dermatólogo.
Los autores también sugieren considerar el ajuste de la dosis o la suspensión temporal del tratamiento en situaciones de pérdida capilar severa con malestar significativo, pérdida de peso excesiva o deficiencia nutricional confirmada.
Por último, los especialistas destacan que la mayoría de los casos de caída de cabello vinculados a GLP-1 son temporales y manejables con un adecuado asesoramiento y control clínico, permitiendo que los pacientes continúen beneficiándose de los efectos terapéuticos de estos medicamentos bajo supervisión profesional.






