Durante los alegatos finales, los abogados de OpenAI detallaron los puntos legales que respaldaban su posición, mientras que el equipo legal de Musk centró su estrategia en cuestionar la credibilidad de Sam Altman.
Tras conocerse la sentencia, Musk expresó su sorpresa y desacuerdo. En una publicación en redes sociales, que luego eliminó, calificó a la jueza Yvonne Gonzalez Rogers como “terrible” y anunció su intención de apelar. Sostuvo que no existía duda de que Altman y Greg Brockman se habrían enriquecido apropiándose de lo que consideraba una “obra benéfica”.
El trasfondo del conflicto: acusaciones cruzadas y antecedentes
El núcleo de la demanda de Musk se basaba en la supuesta “violación de confianza caritativa”, con el argumento de que sus aportes a OpenAI debían destinarse a fines benéficos y no a un uso comercial. También acusó a Altman y Brockman de “enriquecimiento injusto” por los beneficios obtenidos a partir de la conversión de OpenAI en una estructura con fines de lucro.
Durante el juicio, salieron a la luz episodios que pusieron en cuestión la coherencia de los argumentos de Musk. Brockman declaró que en 2017 Musk solicitó que un equipo de investigadores de OpenAI colaborara temporalmente con Tesla para mejorar el desarrollo de Autopilot.
Ese grupo incluyó a Andrej Karpathy, Ilya Sutskever y Scott Gray, quienes apoyaron a los ingenieros de Tesla con soluciones para problemas del proyecto de conducción autónoma. Brockman indicó que no se sintieron en posición de rechazar la solicitud y sostuvo que Tesla no reembolsó a OpenAI por los recursos empleados, informó TechCrunch.
El episodio fue confirmado por otra fuente cercana al caso, que indicó que el tiempo y esfuerzo del personal de OpenAI no fue compensado por Tesla. Expertos legales señalaron que este tipo de prácticas contravienen la misión benéfica original de OpenAI y consideraron contradictorio que Musk alegue un desvío de recursos cuando, según los testimonios, él mismo los habría utilizado para beneficio de una empresa con fines de lucro.
El debate sobre el control y los intereses de Musk
El juicio también expuso intentos de Musk, en 2017, por obtener el control total de una eventual filial con fines de lucro de OpenAI. Según los testimonios, Musk ofreció incentivos, como vehículos Tesla gratuitos, y también amenazas de retirar sus donaciones, con el fin de convencer a sus cofundadores de otorgarle la dirección exclusiva de la entidad.

Los abogados de Musk intentaron sostener ante el jurado que existía una diferencia sustancial entre el modelo que Musk proponía y el que luego se implementó, aunque los testigos de OpenAI señalaron que es común que organizaciones sin fines de lucro tengan brazos comerciales de gran escala.
Otra revelación fue el traslado de Andrej Karpathy de OpenAI a Tesla, presentado por los abogados de OpenAI como un indicio de que Musk, en su rol de codirector de OpenAI, no dudó en captar talento para su propio beneficio empresarial.
El fundamento legal y las razones del rechazo
Una de las claves del fallo fue el tiempo transcurrido antes de la presentación de la demanda. El jurado debía considerar si Musk, antes del 5 de agosto de 2021, tenía razones suficientes para saber que OpenAI expandía su actividad o creaba una filial comercial. Las pruebas apuntaron a que Musk ya estaba al tanto de esos movimientos, e incluso habría participado de ellos.







