La iniciativa, denominada “IA Presente”, representa el primer mapeo regional centrado en aplicaciones reales de inteligencia artificial que ya están siendo utilizadas en centros educativos. El objetivo fue identificar qué soluciones funcionan, en qué contextos y cuáles son los principales desafíos para expandirlas.
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Los resultados muestran que la inteligencia artificial no solo se está incorporando a la enseñanza, sino que también comienza a modificar la gestión escolar y las estrategias para reducir las brechas educativas.
La mayoría de las herramientas se utilizan dentro del aula
Según los datos recopilados por el BID, el 57% de las iniciativas está orientado directamente al aprendizaje. Entre las soluciones identificadas aparecen plataformas adaptativas, aplicaciones de alfabetización con reconocimiento de voz, herramientas gamificadas para matemáticas y ciencias y asistentes que ayudan a los docentes a planificar clases y ofrecer retroalimentación a los estudiantes.
Estos resultados coinciden con las conclusiones del informe “Inteligencia artificial y educación: construyendo el futuro mediante la transformación digital”, publicado por el BID en 2025, que sostiene que la tecnología solo genera mejoras cuando se integra de manera significativa en los procesos de enseñanza y se adapta a las necesidades locales.
La inclusión educativa gana protagonismo
Más de una cuarta parte de las propuestas identificadas tiene como objetivo mejorar la inclusión y garantizar la continuidad educativa. Las iniciativas están dirigidas a estudiantes con discapacidad, personas con dificultades socioemocionales y comunidades ubicadas en zonas rurales o con acceso limitado a recursos.
En una región marcada por las desigualdades educativas, el BID considera que esta tendencia representa una señal positiva, ya que muestra un interés creciente por utilizar la inteligencia artificial para ampliar las oportunidades de aprendizaje.
La gestión escolar todavía es una tarea pendiente
El estudio también revela que solo el 16% de las iniciativas está enfocado en la administración y gestión de los sistemas educativos. Estas herramientas incluyen plataformas para el monitoreo de indicadores, la asignación de recursos y la toma de decisiones basadas en datos.
Para los especialistas, este es uno de los campos con mayor potencial de crecimiento. La automatización de procesos administrativos podría reducir la carga de trabajo de los docentes y permitir que dediquen más tiempo a las actividades pedagógicas.
América Latina desarrolla modelos propios
El relevamiento muestra además que la región no se limita a adoptar tecnologías desarrolladas en otros mercados. El 59% de las iniciativas utiliza inteligencia artificial generativa, mientras que un 27% emplea modelos de lenguaje y un 24% incorpora procesamiento de lenguaje natural.
Asimismo, cerca del 48% combina distintas modalidades tecnológicas, incluyendo reconocimiento de voz, imágenes y video, lo que evidencia una tendencia hacia sistemas híbridos adaptados a las características de cada contexto educativo.
Los desafíos pasan por la ética y la evidencia
Uno de los principales problemas identificados por la convocatoria está relacionado con el uso responsable de la inteligencia artificial. Aunque el 57% de las iniciativas reconoce los riesgos de sesgos algorítmicos, solo el 27% describe mecanismos concretos para mitigarlos y apenas una cuarta parte menciona principios como la transparencia y la explicabilidad.
Los responsables del informe señalan que los gobiernos necesitarán desarrollar marcos de gobernanza, políticas de protección de datos y programas de formación docente para garantizar una implementación segura.
Otro desafío es la falta de evidencia robusta. Si bien cerca del 70% de las iniciativas afirma haber realizado algún tipo de evaluación, solo una minoría cuenta con estudios rigurosos sobre su impacto en los aprendizajes.
Del debate a las experiencias concretas
El mapeo del BID refleja un cambio de enfoque en la región. La discusión ya no se centra únicamente en el potencial futuro de la inteligencia artificial, sino en las experiencias que ya están transformando las aulas.
Para los organismos internacionales, el reto ahora consiste en identificar qué herramientas ofrecen mejores resultados y garantizar que sus beneficios lleguen a todos los estudiantes, independientemente de su lugar de residencia o de sus condiciones socioeconómicas.
La inteligencia artificial no resolverá por sí sola los problemas educativos de América Latina y el Caribe. Sin embargo, las 193 iniciativas identificadas muestran que la región ya comenzó a experimentar con nuevas formas de enseñanza y aprendizaje, en una transición que apenas empieza.







