Rosa María Payá habla sobre posible caída de la dictadura cubana: “Nunca hemos estado tan cerca”

La dirigente opositora detalló sus planes para dirigir el desmoronado gobierno de la isla en caso de que el presidente Donald Trump derrote al régimen comunista

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Esta mujer de 37 años es uno de los rostros más reconocibles de la nueva Cuba en la órbita de Trump. El secretario de Estado, Marco Rubio, le asignó un puesto de alto perfil en la Organización de los Estados Americanos, y ella dice que informa regularmente a altos funcionarios estadounidenses sobre el trabajo de la oposición en la transición del comunismo a la democracia.

Payá ha vivido la vida de una disidente desde que tiene memoria, remontándose a la escuela primaria en Cuba, cuando los profesores la acosaban regularmente por el trabajo de sus padres como líderes de la oposición. La familia de Payá huyó a Miami tras el asesinato de su padre, Oswaldo Payá, pero ella duró varios años yendo y viniendo a Cuba hasta que le negaron la entrada hacia 2020. Más tarde fundó Cuba Decide, ahora uno de los mayores movimientos prodemocráticos de la isla, y parece convencida de que Trump traerá la liberación.

“Nunca hemos estado tan cerca. Nunca ha habido una amenaza tan grande para el régimen desde, quizá, la Bahía de los Cochinos”, dijo Payá, refiriéndose a la fallida invasión de 1961 por parte de fuerzas estadounidenses y exiliados cubanos.

Este año, Trump ha intensificado la presión sobre Cuba, imponiendo un bloqueo naval de facto que ha cortado los suministros de energía, ordenando sanciones más duras y dando a conocer la acusación penal contra Raúl Castro, el exlíder del país de 95 años y hermano de Fidel Castro. El martes, añadieron más empresas a la lista negra de EEUU, y Rubio publicó recientemente un video de cinco minutos en YouTube, en español, en el que exigía una Cuba libre dirigida por cubanos.

Raúl Castro (AP Photo/Ramon Espinosa)

Estamos trabajando activamente para liderar ese proceso, para formar parte de ese cambio”, afirmó Payá en una entrevista en el santuario de Nuestra Señora de la Caridad en Miami, construido por exiliados cubanos en honor a la patrona católica de la isla.

El alcance de esa labor quedó claro en marzo, cuando Payá reunió a representantes de 50 grupos cubanos de la oposición, disidentes y cívicos en la emblemática iglesia, que está flanqueada por las aguas azules de la bahía de Biscayne.

Firmaron un plan de transición denominado “Acuerdo por la Libertad”, que creó nueve comités que llevan meses trabajando en planes detallados para dirigir organismos gubernamentales clave que prestan servicios fundamentales como la salud, la educación, la recuperación económica y la fuerzas policiales. Afirmó que han elaborado listas de personas, seleccionadas de entre la diáspora en Miami y de las filas de los burócratas del gobierno dentro de Cuba, que están dispuestas a hacerse cargo de los servicios públicos a un nivel muy técnico.

Su objetivo es celebrar elecciones libres en un plazo de entre 18 y 36 meses, dijo Payá, sin querer indicar si ella misma se presentará como candidata. “Quiero que los cubanos elijan a su presidente”, afirmó. “Si mi nombre aparece o no en las papeletas en una Cuba democrática se decidirá a su debido tiempo”.

Pero Trump no ha dicho si quiere que Payá asuma el liderazgo que ella prevé. Existe la preocupación de que Payá o cualquier otra persona de la fracturada oposición en el exiliotenga la experiencia, la influencia o el poder para sustituir al régimen autoritario y arraigado que gobierna Cuba desde 1959, según personas familiarizadas con el pensamiento de la administración que pidieron no ser identificadas.

El Departamento de Estado se reúne con diversos grupos y personas para promover los objetivos de la política exterior de EEUU, según ha declarado un portavoz en una respuesta enviada por correo electrónico a las preguntas sobre Payá, y ha añadido que la Administración Trump se enorgullece de haberla designado para dirigir la Comisión de Derechos Humanos de la OEA.

Imagen de archivo de Nicolás Maduro llegando a un helipuerto de Nueva York, EEUU. 5 enero 2026 (REUTERS/Eduardo Muñoz)

La Casa Blanca tenía preocupaciones similares en Venezuela, después de que las fuerzas estadounidenses destituyeran a Nicolás Maduro y lo llevaran a la cárcel en Nueva York, según dijeron estas personas. Trump puso al frente a Delcy Rodríguez, la número dos de Maduro, dejando de lado a la oposición democrática liderada por la disidente y ganadora del Premio Nobel, María Corina Machado.

Payá dice que ese tipo de política fracasaría en Cuba. Venezuela cuenta con una larga historia de instituciones democráticas y elecciones hasta mediados de la década de 2000, lo que facilitó la transición hacia un nuevo régimen. Cuba lleva más de 67 años bajo el yugo de líderes autoritarios y comunistas, sin voluntad de amoldarse a la visión de cambio de Trump, señaló.

“¿Por qué íbamos los cubanos a dejar la transición en manos de los corruptos y los incompetentes del régimen?”, dijo Payá. “No se consigue nada”.

La mayoría de los cubanos no conocen a los líderes de la oposición en la isla, y mucho menos en Miami. Y Payá —o cualquier otra persona— se enfrenta a un inmenso desafío para ganarse el apoyo necesario para imponer el tipo de sistema económico y político capitalista que ha sido vilipendiado durante siete décadas por el gobierno, dijo el profesor jubilado Andy Gómez, cofundador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Estadounidenses de la Universidad de Miami.

Luego está el apoyo de Payá a EEUU y a Trump. “Cuando se habla del próximo líder de Cuba hay que representar a todas las partes, hay que estar abierto a todo el mundo”, dijo Gómez. “No se puede limitarse a seguir el juego del presidente Trump y del Partido Republicano”.

La embajada de Cuba en Washington no respondió a solicitudes de comentarios para este artículo.

Un hombre cruza una calle en La Habana, Cuba, el lunes 25 de mayo de 2026 (AP Foto/Jorge Luis Baños)

Pero Payá afirma que aporta un legado de trabajo por el cambio en Cuba durante toda su vida adulta, inspirada por su difunto padre y su madre, Ofelia AcevedoOswaldo Payá fundó el grupo disidente Movimiento Cristiano Liberación a finales de los años 1980, más conocido por convencer a 11.000 personas de que firmaran la petición Proyecto Varela en la que se solicitaba un cambio democrático, cuando hacerlo se castigaba con penas de cárcel.

“En algún momento de mi infancia, me di cuenta de que mis padres trabajaban para cambiar Cuba”, dijo. “No recuerdo haber tenido un momento en el que no supiera que estábamos en contra del gobierno, que estábamos en contra del régimen”.

Pero en 2012, Oswaldo murió cuando su auto se estrelló mientras iba con otros líderes prodemocracia hacia Bayamo, al este de Cuba. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos concluyó que agentes del Estado cubano sacaron el vehículo de la carretera. El gobierno lo niega y describe el incidente como un accidente en el que el conductor —un político español, que fue procesado en Cuba— perdió el control y se estrelló contra un árbol.

En 2015, Payá fundó Cuba Decide desde Miami. El grupo cuenta con 3.500 miembros registrados dentro de Cuba, que organizan protestas no violentas a favor de la democracia. Actualmente, 50 miembros se encuentran entre rejas en la isla, dice Payá.

Payá y otros líderes de la oposición comenzaron a presionar a la administración sobre su visión de una Cuba libre en los días posteriores a que Trump regresara al cargo para su segundo mandato, en enero de 2025.

Pero afirma que su gran oportunidad llegó un año después, cuando Trump envió fuerzas estadounidenses a Caracas para capturar a Maduro. Este comenzó a hablar abiertamente de “tomarse Cuba” a continuación, y Payá intensificó el diálogo con funcionarios del Departamento de Estado y otras agencias gubernamentales (declinó nombrar a las personas con las que ha estado hablando).

Más recientemente, se ha centrado en detallar los avances en la planificación del acuerdo de transición, con el fin de demostrar que la oposición es capaz de dirigir el país una vez que caiga el comunismo.

“No sé cuál es el plan del presidente Trump”, afirmó. Pero está segura de “la vía que las fuerzas democráticas de Cuba han puesto sobre la mesa para que la Administración lidere”.

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