Nairobi – El continente africano continúa concentrando el 95 % de los casos y el 96 % de las muertes por malaria en el mundo, según informó este jueves la agencia de salud de la Unión Africana (UA). A pesar de las expectativas de reducción significativa de la enfermedad este año, la tendencia se ha estancado.
El director general de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África), Jean Kaseya, señaló que “esperábamos una disminución significativa de los casos y aspirábamos a la eliminación para 2030, sin embargo, la tendencia actual muestra una meseta”.
Para enfrentar la enfermedad, el CDC de África ha implementado medidas como la producción local de diagnósticos, vacunas y mosquiteros tratados con insecticidas, la mejora de la capacidad de diagnóstico y vigilancia genómica, y un mecanismo de compras conjuntas para garantizar acceso a todos los países miembros.
No obstante, Kaseya advirtió que persisten desafíos importantes, como la resistencia a medicamentos e insecticidas y el cambio climático, que amplía las zonas afectadas.
Niños y mujeres embarazadas, los más vulnerables
Los grupos más afectados siguen siendo niños menores de cinco años y mujeres embarazadas. Actualmente, solo 9 de los 55 países africanos están libres de malaria, y se espera que Guinea Ecuatorial se sume a esa lista antes de 2030.
Entre los países recientemente certificados como libres de malaria se encuentran Cabo Verde y Egipto en 2024, seguidos por Argelia, Lesoto, Seychelles, Libia, Túnez, Marruecos y Mauricio, que fue el primero en el continente en 1973.
La malaria es endémica en África subsahariana, especialmente en regiones con altas temperaturas y precipitaciones, condiciones ideales para la proliferación del mosquito Anopheles, transmisor del parásito. La región central del continente, alrededor del ecuador, presenta la mayor incidencia, afectada por el clima tropical, los desplazamientos poblacionales y las dificultades de acceso a medidas preventivas.
Aunque el sur de África está comparativamente menos afectado, sigue siendo vulnerable debido a condiciones climáticas, movimientos transfronterizos y brotes localizados en zonas de alto riesgo.







