La inteligencia artificial se ha convertido en una de las principales herramientas utilizadas por el crimen tecnológico para ejecutar fraudes, ataques cibernéticos y robo de datos a gran escala, según expertos en ciberseguridad. El avance de esta tecnología ha permitido a los delincuentes automatizar procesos y perfeccionar técnicas de engaño digital, generando preocupación en empresas y usuarios de todo el mundo.
Especialistas advierten que el principal objetivo de los ciberdelincuentes continúa siendo el factor humano. Carlos López, gerente de soporte y capacitación de la empresa de seguridad informática ESET en Venezuela, explicó que gran parte de los ataques se basan en ingeniería social, utilizando mensajes falsos, enlaces fraudulentos y ofertas engañosas para obtener acceso a información sensible.
El phishing sigue encabezando las modalidades de fraude más utilizadas, aunque ahora apoyado por sistemas de inteligencia artificial capaces de crear mensajes más creíbles e incluso replicar voces o imágenes mediante deepfakes. Organizaciones internacionales han alertado que estas tecnologías están acelerando la sofisticación de los delitos digitales y aumentando el impacto económico de los ataques cibernéticos.
Puedes leer: El uso de inteligencia artificial para consultas de salud crece entre adultos estadounidenses
En el ámbito corporativo, expertos consideran que muchas empresas todavía no invierten lo suficiente en sistemas de protección digital. La creciente dependencia de servicios en la nube, plataformas virtuales y operaciones remotas ha ampliado la superficie de riesgo, mientras que la falta de protocolos de seguridad adecuados deja vulnerables millones de datos personales y financieros.
Ante este panorama, especialistas insisten en la necesidad de fortalecer la legislación sobre protección de datos y promover una cultura de prevención digital. Entre las recomendaciones más importantes destacan el uso del doble factor de autenticación, la verificación constante de enlaces y correos electrónicos, así como la actualización permanente de dispositivos y sistemas de seguridad.
El auge de la inteligencia artificial aplicada al cibercrimen marca un nuevo paradigma tecnológico que obliga tanto a gobiernos como a empresas y ciudadanos a adaptarse rápidamente. Mientras la tecnología continúa evolucionando, expertos sostienen que la educación digital y la inversión en ciberseguridad serán determinantes para enfrentar una amenaza que cada vez opera con mayor velocidad y sofisticación.







