Brasil cerró 2025 con una inflación acumulada del 4,26%, dentro del rango fijado por el Banco Central, cuya meta es del 3% con un margen de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales, informó este viernes el Gobierno. La cifra representa una disminución frente al 4,83% registrado en 2024 y se ubica como el quinto menor resultado de las últimas tres décadas, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
El aumento de los precios estuvo liderado por los sectores de alimentos, bebidas y combustibles. El grupo de alimentos y bebidas, que tiene el mayor peso en el índice, desaceleró a 2,95% en 2025, frente al 7,69 % de 2024. Sin embargo, en diciembre, los alimentos subieron un 0,27%.
Los combustibles, tras una baja en noviembre, registraron un aumento de 0,45% en diciembre, mientras que el transporte general subió un 0,74%, principalmente por el incremento en los servicios de transporte por aplicaciones móviles (13,79%) y los pasajes aéreos (12,61%).
El sector salud también influyó en la inflación de diciembre, con un alza de 0,52% por incrementos en artículos de higiene personal y planes de salud privados. Por el contrario, el sector vivienda disminuyó un 0,33%, impulsado por la baja en los precios de la energía eléctrica residencial.
El Consejo Monetario Nacional mantiene para 2025 la meta de inflación en 3%, con un margen de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales. La evolución de los precios al consumidor, sumada a la incertidumbre externa, sigue siendo uno de los factores que justifican la alta tasa de interés en Brasil, actualmente en 15 % anual, una de las más elevadas del mundo.











