viernes, junio 21, 2024

Ante el borde del precipicio fiscal estadounidense

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Por: Jaime Aristy Escuder

La discusión sobre el techo de la deuda federal de los Estados Unidos entre la Casa Blanca y el Congreso puede provocar un nuevo evento de crisis global. Llegar a ese límite máximo de endeudamiento, que pudiera ocurrir el primero de junio, significa que el gobierno estadounidense no tendría efectivo para pagar salarios, pensiones o incluso honrar los intereses de la deuda pública.

Janet Yellen, la secretaria del Tesoro de los Estados Unidos ha declarado que, si el Congreso no eleva el techo de la deuda federal, que actualmente se coloca en 31.4 millones de millones de dólares, se pudiera generar una crisis constitucional con repercusiones económicas y financieras catastróficas.

Un incumplimiento de la deuda pública de los Estados Unidos provocaría que su tasa rendimiento no sea considerada como libre de riesgo, sufriendo a partir de ese momento una rebaja de su calificación crediticia y un significativo aumento del costo de endeudamiento.

Los congresistas republicanos desean que se apruebe una reducción de gastos, que ellos consideran no importantes, a cambio de elevar el techo de la deuda. Durante la presidencia de Barack Obama fue necesario ceder ante el Congreso mediante el recorte de gastos para lograr que se incrementase el techo de la deuda pública. En 2011, la calificadora S&P redujo la calificación del gobierno estadounidense, lo cual aumentó en 1,300 millones de dólares el costo del servicio de la deuda en ese año.

En esta ocasión el presidente Joe Biden no quiere aceptar el recorte de gastos. Si la Casa Blanca no llega a un acuerdo con el Congreso, se especula sobre la posibilidad de que la administración Biden invoque la Decimocuarta Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que permitiría seguir emitiendo deuda para pagar a los beneficiarios de la seguridad social, a los tenedores de bonos y a los empleados gubernamentales, entre otros.

La Sección 4 de esa Enmienda establece: “La validez de la deuda púbica de los Estados Unidos, autorizada por ley, incluyendo deudas contraídas para el pago de pensiones…, no deberá ser cuestionada.” Como se observa, ese artículo puede ser sujeto de múltiples interpretaciones por expertos constitucionalistas, lo cual puede ser una opción “no buena,” como la calificó la secretaria Yellen.

Espero, por el bien de la economía mundial, que se llegue a un acuerdo antes del primero de junio que evite el incumplimiento de la deuda federal y su conversión en “deuda basura.”

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