Europa.-El pasado 28 de abril, España vivió uno de los incidentes más disruptivos de su historia energética reciente. A poco más del mediodía, una caída generalizada del suministro eléctrico afectó a todo el país y se extendió a zonas de Portugal y Francia, dejando a millones de personas sin luz.
Aeropuertos colapsados, comunicaciones interrumpidas y actividades comerciales paralizadas fueron solo algunas de las consecuencias inmediatas del apagón generalizado.
Aunque todavía no se emitieron informes concluyentes, el episodio desató un debate internacional sobre la fiabilidad de las redes eléctricas modernas con alta presencia de energías renovables. El MIT Technology Review informó sobre las influencias de este sector.

Evento principal del apagón
Según informó Red Eléctrica de España, la gestora del sistema, el corte comenzó poco después de las 12:30 horas, cuando se registró una interrupción en la generación eléctrica. La secuencia de eventos fue rápida y compleja.
Un primer fallo afectó a una planta o a algún componente de la red de transmisión. Apenas un segundo después, se perdió otra porción de generación, lo que desencadenó inestabilidades. Finalmente, el principal interconector entre España y el suroeste de Francia quedó fuera de servicio, situación que terminó por desconectar casi toda la capacidad de generación española.
La singularidad de este incidente, según el MIT Technology Review, es que ocurrió en un contexto en que aproximadamente el 70% de la electricidad provenía de fuentes renovables, principalmente eólica y solar.
Datos preliminares del episodio
A más de una semana del suceso, las investigaciones siguen abiertas y ningún organismo oficial asignó responsabilidades específicas. Incluso figuras como el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sugirió públicamente que la elevada presencia de energías renovables podría haber influido.
Las autoridades españolas insisten en que es prematuro sacar conclusiones. Lo que sí quedó claro es que existen indicios de fluctuaciones anómalas en la frecuencia de la red momentos antes del colapso, lo que lleva a los expertos a considerar la relación entre frecuencia e inercia como posible desencadenante.
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Cadena de acontecimientos posteriores
El análisis preliminar de Red Eléctrica describió cómo una pequeña anomalía inicial terminó provocando la desconexión masiva. En condiciones normales, la red puede absorber oscilaciones puntuales o la salida temporal de una planta generadora.
Sin embargo, la capacidad de autorregulación se vio históricamente asociada a la presencia de plantas tradicionales, como las de carbón o gas, que disponen de grandes generadores giratorios capaces de proporcionar inercia física, es decir, una resistencia natural a los cambios bruscos de frecuencia.
Hipótesis sobre frecuencia e inercia
La red europea opera a una frecuencia estable de 50 hertzios. Cualquier desviación prolongada puede generar fallos en cadena.
Bri-Mathias Hodge, profesor de ingeniería eléctrica y energética en la Universidad de Colorado y exjefe científico del National Renewable Energy Laboratory, indica que la inercia “proporciona un margen adicional para que, si una planta falla, la frecuencia no caiga tan rápidamente”.
De igual manera, la energía solar y eólica carecen de esta inercia mecánica, ya que utilizan inversores electrónicos que siguen la frecuencia existente, sin estabilizarla.
En el caso español, la sospecha es que la red, dominada en ese momento por fuentes renovables sin inercia, se volvió más vulnerable a un fallo menor que degeneró rápidamente en un corte total.








