Londres.– La detención de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, ha provocado una fuerte conmoción en el Reino Unido. Los principales periódicos británicos dedicaron este viernes sus portadas al arresto del expríncipe, quien pasó gran parte del jueves en una comisaría tras ser interrogado por presunta mala conducta en un cargo público.
Según los medios, al hijo de la fallecida reina Isabel II octavo en la línea de sucesión al trono se le practicaron pruebas de ADN, toma de huellas dactilares y fotografía policial, como parte del protocolo habitual aplicado a cualquier sospechoso.
Aunque la imagen oficial de la ficha policial no ha sido divulgada, sí circuló una fotografía captada a la salida de la comisaría de Aylsham, en el condado de Norfolk, donde se le observa en el asiento trasero de un vehículo todoterreno, con visible cansancio y aparente estado de conmoción.
De acuerdo con la prensa británica, la detención se produjo tras una denuncia contenida en los archivos del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, en la que se señala que Andrés habría facilitado documentos sensibles del Gobierno británico durante su etapa como representante especial de Comercio en la década de 2000.
Agentes de la Policía del Valle del Támesis acudieron alrededor de las 08:00 GMT a su residencia en la finca de Sandringham, donde actualmente vive, para proceder con el arresto y la lectura de sus derechos. Posteriormente fue trasladado a la comisaría de Aylsham, donde se le realizaron exámenes físicos y psicológicos para determinar si podía permanecer detenido e interrogado. El proceso se prolongó hasta aproximadamente las 19:00 GMT. No fue esposado durante el traslado.
El detective retirado Mick Neville declaró al tabloide The Sun que no se recordaba un episodio similar en la historia moderna de la monarquía británica. “Es una caída en desgracia extraordinaria”, afirmó.
El caso ha reavivado la polémica en torno a la relación del expríncipe con Jeffrey Epstein. En una recordada entrevista con la BBC, Andrés negó las acusaciones de Virginia Giuffre, quien aseguró haber sido abusada sexualmente cuando era menor de edad dentro de la red de tráfico vinculada al financiero.
Durante esa entrevista, Giuffre mencionó detalles de un supuesto encuentro en Londres, mientras que el entonces príncipe rechazó los señalamientos y sostuvo que no sudaba debido a una condición médica derivada de su participación en la guerra de las Malvinas en 1982.
La detención marca un hecho sin precedentes en la historia reciente de la realeza británica y mantiene al país a la espera de nuevas decisiones judiciales.











