Sergey Brin, cofundador de Google y una de las personas más ricas del mundo, ha realizado en los últimos meses una serie de adquisiciones inmobiliarias millonarias en distintos puntos de Estados Unidos, despertando el interés público tanto por el nivel de lujo de las propiedades como por el contexto fiscal que rodea estas operaciones.
Las compras se producen en un momento marcado por la inminente entrada en vigor de un impuesto al patrimonio en California, lo que ha llevado a varios multimillonarios a trasladar activos fuera del estado. Aunque Brin ha movido parte de sus empresas a otras jurisdicciones, ha decidido mantener presencia en California mientras diversifica su portafolio inmobiliario.
En julio de 2025, Brin adquirió una mansión en Malibú por 49,7 millones de dólares, una cifra inferior a los 65 millones por los que la propiedad fue listada originalmente. La residencia está ubicada en una zona privilegiada con vistas a la bahía de Dume, la isla Catalina y el centro de Los Ángeles, y cuenta con cinco dormitorios, ocho baños y acceso privado a reconocidos puntos de surf.
La propiedad dispone además de piscina, cancha de tenis, bodega, sala de cine y horno de pizza, y fue renovada recientemente con materiales exclusivos como paredes de vidrio, pisos de roble y revestimientos japoneses Shou Sugi Ban. Esta adquisición se suma a otra vivienda cercana comprada en 2020 por 13,5 millones de dólares, que el empresario planea utilizar como casa de huéspedes.
Otra de las compras más destacadas es la mansión conocida como Crystal Pointe, ubicada en Lake Tahoe, adquirida en diciembre por 42 millones de dólares. La propiedad cuenta con ocho habitaciones, nueve baños y medio, acceso directo al lago mediante un funicular, una casa de playa privada y una residencia adicional para invitados. La vivienda principal se caracteriza por sus amplios espacios, techos altos, abundante luz natural y el uso de materiales orgánicos como piedra fósil y madera. En su momento, fue listada por 75 millones de dólares, convirtiéndose en una de las propiedades más exclusivas de la zona.
Estas adquisiciones coinciden con el traslado de varias compañías de responsabilidad limitada vinculadas a Brin fuera de California hacia estados como Nevada, una estrategia que habría sido implementada antes de la aplicación del impuesto al patrimonio del 5 % para fortunas superiores a los mil millones de dólares. No obstante, la compra de una nueva mansión en Malibú sugiere que el empresario no busca romper completamente sus vínculos con el estado.
Según el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, Sergey Brin posee una fortuna estimada en 266 mil millones de dólares, lo que lo posiciona como el cuarto hombre más rico del mundo, solo por detrás de Elon Musk, Larry Page y Jeff Bezos.
El caso de Brin se inscribe en una tendencia más amplia entre los multimillonarios tecnológicos. Su socio en Google, Larry Page, también realizó importantes inversiones inmobiliarias a finales de 2025, adquiriendo dos mansiones en Coconut Grove, Florida, por 101,5 millones y 71,9 millones de dólares, respectivamente, ambas por debajo de sus precios iniciales.
Las propiedades adquiridas por estos empresarios comparten características como exclusividad, privacidad y comodidades de alto nivel, incluyendo piscinas, canchas deportivas, casas de playa privadas, salas de cine y acabados de lujo. En el contexto actual, estas compras no solo reflejan preferencias personales, sino también estrategias para adaptarse a nuevas regulaciones fiscales sin renunciar al confort ni al estatus.














