Un juez del Tribunal Supremo de Puerto Rico falló a favor de Carliz De la Cruz, expareja de Bad Bunny, en la demanda que presentó contra el artista por el uso no autorizado de su voz en las canciones «Pa Ti» (2016) y «Dos Mil 16» (2022).
La disputa legal giró en torno al famoso audio en el que se escucha la frase «Bad Bunny, baby», una expresión que, según la demandante, ella misma creó y grabó en el baño de la casa de una amiga en Arecibo a petición del cantante.
En la demanda, Carliz sostuvo que nunca autorizó el uso comercial de la grabación y que, tras la popularidad alcanzada por el audio, ha sido objeto de constantes comentarios en redes sociales y en espacios públicos, situación que le ha provocado ansiedad, angustia e intimidación.
La relación entre ambos comenzó cuando trabajaban juntos en un supermercado Econo, en Vega Baja, Puerto Rico, época en la que Benito Martínez Ocasio aún daba sus primeros pasos en la música y recibía el apoyo de quien entonces era su pareja.
Según el expediente judicial, el 3 de mayo de 2022, tres días antes del lanzamiento del álbum que incluía «Dos Mil 16», representantes de Bad Bunny, Noah Assad y Rimas Entertainment contactaron a Carliz para ofrecerle 2,000 dólares con el fin de llegar a un acuerdo por el uso del audio.
No obstante, la joven rechazó la propuesta y reclamó una compensación de al menos 40 millones de dólares por presuntas violaciones a su derecho de integridad, intimidad, imagen no comercial, dignidad, daños y perjuicios, además de enriquecimiento injusto.
Con la decisión del tribunal, el caso representa uno de los litigios más mediáticos en la carrera de Bad Bunny, al involucrar uno de los audios más reconocibles de su discografía.








