Los líderes militares de Burkina Faso y Níger declararon que abandonaron desde el 29 de noviembre la fuerza antiyihadista del G5 de Sahel, una de las regiones más conflictivas del mundo. Toman la decisión en el noveno año de vigencia. Malí fue el primer país en dar ese paso en 2022.
Las tres naciones, ahora gobernadas por regímenes militares, hacían parte del G5, que fue creado en 2014 por cinco países que acordaron desplegar una fuerza antiterrorista conjunta para luchar contra el yihadismo en el Sahel, y fueron respaldados por Francia en 2017, cuando se creó su fuerza militar.
Sin embargo, los gobernantes militares de Burkina, Níger y Mali han acusado a París exagerar los despliegues franceses en sus territorios.
“La organización está fracasando en la consecución de sus objetivos. Peor aún, las legítimas ambiciones de nuestros países, de hacer del G5 Sahel una zona de seguridad y desarrollo, se ven obstaculizadas por la burocracia institucional de una época anterior, que nos convence de que nuestro proceso de independencia y dignidad no es compatible con la participación en el G5 en su forma actual, afirmaron”.
Financiada en gran medida por la Unión Europea, esta fuerza representaba una salida en una región presa de la violencia yihadista. Sin embargo, la situación de seguridad en el Sahel ha seguido deteriorándose y han sido pocas las acciones.
Por lo tanto, los jefes de diplomacia de Mali, Níger y Burkina Faso propusieron el viernes por la noche la creación de una nueva confederación con la ambición de lograr finalmente una federación llamada la Alianza de los Estados del Sahel.






