Santo Domingo, RD – Dormir entre siete y nueve horas no siempre garantiza despertar con energía, advierten especialistas en medicina del sueño. La calidad del descanso depende de múltiples factores, que van más allá de la cantidad de horas en la cama.
Según Cleveland Clinic, trastornos del sueño como la apnea, el insomnio, el síndrome de piernas inquietas, la narcolepsia o la hipersomnia pueden interrumpir el sueño profundo, provocando cansancio incluso tras dormir el tiempo recomendado. La apnea, por ejemplo, genera pausas en la respiración que obligan al cerebro a salir de las fases de descanso profundo.
Factores médicos, hormonales y nutricionales también influyen en la fatiga matutina. Problemas de tiroides, deficiencias vitamínicas, desequilibrios hormonales o la falta de hierro pueden afectar la sensación de descanso. Asimismo, condiciones de salud mental como ansiedad, depresión o trastorno bipolar incrementan la vigilancia cerebral y dificultan conciliar un sueño reparador.
El entorno del dormitorio y los hábitos antes de dormir son determinantes en la calidad del descanso. Ruido, luz, temperatura, el uso de dispositivos electrónicos y la ingesta de alimentos, cafeína o alcohol pueden alterar el sueño profundo y provocar microdespertares que el cuerpo percibe como cansancio al despertar.
Incluso dormir en exceso puede resultar perjudicial. La especialista Alicia Roth advierte que dormir más de nueve horas de manera habitual puede generar fatiga e incluso menor energía durante el día.
Cleveland Clinic recomienda ajustar los hábitos de sueño, mejorar el ambiente del dormitorio y revisar la alimentación antes de dormir. Si la fatiga persiste a pesar de estas medidas, se aconseja consultar a un especialista en medicina del sueño para descartar causas médicas, hormonales o nutricionales.











