Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la depresión es un trastorno mental común. Se estima que en todo el mundo el 5% de los adultos la padecen.
“Depresión es un término utilizado en el ámbito de la salud mental para describir un trastorno del estado de ánimo caracterizado por una persistente sensación de tristeza, pérdida de interés o placer en las actividades cotidianas; cambios en el apetito o peso; dificultades para dormir o dormir en exceso; agitación o letargo; fatiga; sentimientos de inutilidad o culpa; dificultad para concentrarse, y, en casos más graves, pensamientos de muerte o suicidio. La depresión es una condición clínica que afecta la calidad de vida y el funcionamiento diario de una persona”, La doctora Maria Eugenia Rojas (MN 134368), coordinadora de la Unidad de Trastornos Afectivos del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires la describió así a Infobae.
Por su parte, la doctora Alejandra Gómez, médica psicoanalista, psiquiatra, miembro de Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) y Magister en Psiconeurofarmacología, expresó a Infobae que este trastorno puede convertirse en un problema de salud serio, “especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede incluso llevar al suicidio, siendo la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años”.
Muchas veces los estados depresivos suelen confundirse con un “bajón de ánimo”, tristeza o melancolía, y se los deja pasar, lo que agrava la situación. ¿Cuál es la diferencia entre estos conceptos?
La anhedonia, un síntoma distintivo de la depresión, señala una falta de placer en actividades diarias, un desafío en el camino hacia la recuperación (Imagen Ilustrativa Infobae)Irene Ampuero, psicóloga general sanitaria especializada en terapia infanto-juvenil y adultos del Instituto Psicológico Cláritas de Madrid, España, expresó a Infobae que la principal diferencia entre la depresión y la melancolía o tristeza radica en que la primera es considerada un trastorno, mientras que la melancolía y la tristeza son estados emocionales.
Explicó Ampuero: “La depresión se diagnostica mediante la presencia de al menos cinco síntomas, entre los cuales se encuentran el estado de ánimo deprimido o la pérdida de interés o placer, durante un período mínimo de dos semanas. Otros síntomas pueden incluir cambios en el apetito o el peso, problemas de sueño, falta de energía, sentimientos de inutilidad o culpa, y dificultades para concentrarse. Además, para que se pueda realizar el diagnóstico, estos síntomas deben causar un malestar significativo y afectar negativamente la vida del individuo”.
Pero, explicó la psicóloga, la melancolía y la tristeza son emociones que suelen ser transitorias, es decir, tienen un comienzo y un final. “Estas emociones suelen aparecer en respuesta a una pérdida, ya sea de algo o de alguien. Aunque pueden resultar desagradables, también tienen una función importante, ya que nos permiten reflexionar sobre nuestras preferencias y nos vuelven vulnerables para pedir ayuda a los demás”.
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En cambio, la depresión “tiene su origen en una combinación de factores biológicos, como la presencia de antecedentes familiares, factores personales, como patrones de pensamiento pesimistas, y factores precipitantes, como eventos estresantes en la vida de la persona. Estos factores interactúan y pueden llevar al desarrollo de la depresión”.
Los síntomas de la depresión
La doctora Rojas explicó que los síntomas de la depresión pueden variar de una persona a otra, pero comúnmente incluyen los siguientes:
1. Estado de ánimo: tristeza persistente. Pérdida de interés o placer en actividades cotidianas.
2. Cognitivos: Dificultad para concentrarse. Pensamientos negativos recurrentes. Sentimientos de culpa o inutilidad.
3. Físicos: Cambios en el apetito o peso. Fatiga y pérdida de energía. Problemas de sueño (insomnio o hipersomnia).
4. Comportamentales: Agitación o ralentización psicomotora. Aislamiento social. Pensamientos o intentos de suicidio en casos graves.
Dicen los expertos que la presencia de marcada anhedonia es un indicador de gravedad, difícil tratamiento y hasta suicidio en los casos de depresión (Imagen Ilustrativa Infobae)“Es importante señalar que la presencia de algunos de estos síntomas no necesariamente indica depresión, pero si persisten y afectan significativamente la vida diaria, se recomienda buscar ayuda profesional”, expresó la doctora Rojas.
La doctora Gómez destacó un síntoma en especial: la anhedonia. “Es la incapacidad de sentir placer por las actividades realizadas (”Hago las cosas sin ganas”) o bien la incapacidad de consumarlas (“No tengo motivación”). Si bien este es un síntoma importantísimo para el diagnóstico de depresión es compartido con otros sufrimientos (esquizofrenia por ejemplo). La presencia de marcada anhedonia es un indicador de gravedad, difícil tratamiento y hasta suicidio”.
Y añadió: “En los últimos tiempos se habla de anhedonia social, falta de interés por las relaciones sociales, con retraimiento y apatía, indiferencia y desgano por el lazo social, en donde no hay placer por estar con otros, incluso puede ser una exigencia que abruma. Se entiende como efecto de situaciones traumáticas sociales o ambientales. En algunas líneas de comprensión como rasgo desadaptativo. De cualquier manera, hay que indagar en la singularidad de cada caso para poder comprender profundamente sus causas. Una comprensión psicoanalítica nos adentrará en las vicisitudes de la serie placer/displacer y del deseo”.
Entre los síntomas de depresión se encuentran las dificultades para conciliar el sueño o dormir en exceso (Imagen Ilustrativa Infobae)Cuáles son las causas de la depresión
La doctora Gómez explicó que entre ellas se encuentran complejas interacciones de factores sociales, psicológicos y biológicos. “Diversas circunstancias de la vida, por ejemplo, adversidades en la infancia, una pérdida y el desempleo contribuyen al desarrollo de la depresión y pueden propiciarla”.
Por su parte la doctora Rojas explicó: “La depresión es una condición compleja y multifactorial, y sus causas no se limitan a un solo factor, destacó y señaló los siguientes factores comunes:
1. Factores biológicos:
– Genética: existe una predisposición genética a la depresión.
– Neurotransmisores: desbalances en neurotransmisores como la serotonina, la noradrenalina y la dopamina pueden estar asociados con la depresión.
2. Factores psicológicos:
– Experiencias traumáticas: traumas en la infancia o eventos estresantes importantes pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión.
La depresión tiene un espectro de causas: desde factores genéticos hasta influencias ambientales y psicológicas (Imagen Ilustrativa Infobae)3. Factores ambientales:
– Eventos de vida estresantes: La pérdida de un ser querido, problemas en relaciones, problemas laborales, etc., pueden desencadenar la depresión.
– Entorno social: Aislamiento social o falta de apoyo emocional puede contribuir a la depresión.
4. Factores fisiológicos:
– Enfermedades médicas: Algunas enfermedades médicas crónicas pueden
aumentar el riesgo de depresión.
– Desregulación del ritmo circadiano: Alteraciones en el sueño y el ciclo circadiano
pueden afectar el estado de ánimo.
Cómo es el tratamiento
La doctora Rojas expresó que el tratamiento de la depresión suele ser individualizado y puede implicar una combinación de enfoques médicos, terapéuticos y de estilo de vida. Incluyen la psicoterapia, medicamentos antidepresivos especialmente, ejercicio, cambios en el estilo de vida y apoyo social.
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Por su parte, la doctora Gómez dijo que existen tratamientos psicológicos y farmacológicos para la depresión. “Este abordaje será de acuerdo a la singularidad de cada caso: presentación, síntomas, depresión leve o no, etc. Entre otras recomendaciones es importantísimo asociar la actividad física, creativa y social, tanto en el tratamiento como en la prevención”.
“En los países de ingresos bajos y medianos los servicios de asistencia y tratamiento de personas con depresión suelen ser deficientes o inexistentes. Se estima que, en esos países, más del 75% de las personas con trastornos de salud mental no reciben tratamiento”.
Y agregó: “la OMS recomienda programas que apunten a su reducción. Entre las estrategias comunitarias eficaces para lograrlo, se mencionan los programas que promueven un modelo de pensamiento positivo, mantener un estilo de vida saludable y contacto social”.
En tanto, recomendó la doctora Rojas: “Es importante destacar que el tratamiento eficaz de la depresión a menudo implica la colaboración entre el individuo afectado, profesionales de la salud mental y la familia. Si alguien está experimentando síntomas de depresión, se recomienda buscar ayuda profesional lo antes posible”.
La OMS enfoca en estrategias comunitarias para reducir la incidencia de la depresión, promoviendo estilos de vida saludables y pensamiento positivo (Imagen ilustrativa Infobae)Ante la posibilidad de seguir un tratamiento para la depresión cabe preguntarse si existe una orientación psicológica más apropiada para tratarlo.
Irene Ampuero explicó que no hay terapias que sean inherentemente más apropiadas que otras. Lo que sí existen son terapias que son más eficaces para cada persona y circunstancia en la que vive. “Como es lógico, los pacientes no entienden en detalle las diferencias entre las distintas psicoterapias, por ello buscan ayuda sin pararse a reflexionar sobre esta cuestión tan importante. Considero que es una de las razones por las que existen algunas experiencias de fracaso terapéutico, en las cuales el paciente no se siente en congruencia con un estilo concreto de terapia”, señaló la psicóloga.
Y agregó: “En nuestra experiencia, un diagnóstico de depresión suele encajar especialmente bien con un perfil terapéutico de corte Humanista o Cognitivo Conductual”. La experta describió las diferentes terapias:
– La orientación humanista se enfoca en el crecimiento personal y destaca el papel de las emociones y la experiencia corporal. Utiliza técnicas como el Focusing.
Los hábitos saludables son un escudo protector contra la depresión, e incluyen desde la actividad física a dormir adecuadamente y mantener conexiones sociales (Imagen ilustrativa Infobae)– La terapia cognitivo conductual trabaja en la modificación de los pensamientos y conductas problemáticas. Se centra en las creencias irracionales y utiliza técnicas como la reestructuración cognitiva y la modificación de conducta.
– La terapia sistémica identifica el origen de los problemas en las dinámicas desadaptativas entre relaciones familiares o vinculares. Se enfoca en los roles y ajustes del sistema para mejorar el bienestar de la persona. Utiliza técnicas como las preguntas circulares y las habilidades de resolución de problemas.
– La terapia psicoanalítica se basa en la teoría motivacional y se centra en los deseos y necesidades internas, así como en las defensas y resistencias. Utiliza técnicas como la contratransferencia y las intervenciones interpretativas para promover la reflexión personal. Esta terapia suele ser más duradera.
Fuente Infobae.







