viernes, mayo 29, 2026

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El déficit de zinc eleva riesgo de demencia en adultos mayores

Un ensayo destaca la relación entre una dieta adecuada, la salud del cerebro y la vista. El glaucoma causa ya el 8,39 % de la ceguera global, mientras que los casos de demencia podrían superar los 130 millones en 2050

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La relación entre el déficit de zinc y el aumento del riesgo de demencia en adultos mayores alarma a especialistas y familias. El reciente ensayo publicado en la revista científica Frontiers in Nutrition expone que la deficiencia de este micronutriente incrementa de forma significativa la aparición de deterioro cognitivo en personas de edad avanzada.

Los expertos advierten que la falta de zinc representa un factor de riesgo que puede modificarse a través de la alimentación. El artículo señala que las personas con carencia de este mineral presentan un 34 % más de probabilidades de desarrollar demencia en comparación con quienes mantienen niveles adecuados.

Paralelamente, el informe resalta que la demencia afecta a unos 46 millones de personas en el mundo. Las proyecciones estiman que la cifra superará los 130 millones para el año 2050. El principal origen de estos casos es la enfermedad de Alzheimer.

De acuerdo con los científicos la deficiencia de zinc no solo incrementa el riesgo de demencia, sino que también puede agravar el deterioro cognitivo en quienes ya presentan síntomas previos. Los datos surgen de un estudio de cohorte retrospectivo que identificó la relación directa entre los niveles de este micronutriente y la aparición de nuevos casos de demencia.

Salud ocular y cerebro: una conexión clave

El informe llama la atención sobre el vínculo entre las enfermedades neurodegenerativas del cerebro y los ojos. Los investigadores puntualizan que la neurodegeneración en ambos órganos comparte causas y mecanismos similares, lo que favorece la presencia de enfermedades concomitantes.

El glaucoma una de las principales enfermedades oculares neurodegenerativas ya provoca el 8,39 % de los casos de ceguera en el planeta. Este dato refleja la magnitud del problema y la urgencia de abordar la salud ocular como parte integral de la salud cerebral.

Según el editorial, el ojo es el único sitio del cuerpo que permite observar tejidos neurales en una persona viva. Esta característica convierte a la visión en una herramienta para detectar y anticipar el deterioro cerebral, facilitando un diagnóstico temprano y estrategias preventivas más eficaces.

Dieta, nutrientes y prevención

Ilustración 3D de un cerebro humano en corte sagital, mostrando rutas neuronales iluminadas en rojo, naranja y violeta, con partículas tau brillantes.La alimentación aparece como un factor determinante para preservar el funcionamiento tanto del cerebro como de la vista en la vejez. Los autores destacan la importancia de nutrientes específicos, como los ácidos grasos omega-3, la vitamina B tres y la fibra, para reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.

De acuerdo con los especialistas, el buen estado nutricional incide sobre la cognición a largo plazo. En pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular, la mejora del estado nutricional contribuye a una mejor movilidad y a una recuperación cognitiva sostenida durante nueve meses.

Nueva prueba sobre la fibra y la inflamación

A su vez, el consumo elevado de fibra se asocia con un mejor rendimiento mental y una reducción de la inflamación corporal. Los estudios mencionados en el editorial detallan que ese efecto favorable se explica, en parte, por la relación entre la fibra y ciertos marcadores inflamatorios presentes en la sangre.

El artículo señala que cerca del 18 % de la conexión entre la fibra alimentaria y el rendimiento cognitivo se debe a la reducción de la inflamación. Así, la fibra es clave en las estrategias preventivas dirigidas a los adultos mayores.

Llamado a la investigación integral

Mujer mayor de cabello gris sentada en una mesa, sonriendo mientras sostiene un tenedor y un cuchillo frente a un plato con pollo, brócoli, zanahorias y quinoa.

Los autores advierten que aún existen vacíos en la investigación sobre cómo la nutrición impacta en el desarrollo simultáneo de enfermedades cerebrales y visuales. El editorial destaca la necesidad de más estudios que permitan identificar los mecanismos compartidos y establecer intervenciones nutricionales efectivas para proteger ambos órganos.

Frente a este desafío, los expertos insisten en que integrar los hallazgos sobre el vínculo entre dieta, cerebro y vista permitirá avanzar hacia un enfoque más completo de prevención y tratamiento. El objetivo es lograr una protección neurodegenerativa que abarque la totalidad de las funciones cognitivas y visuales.

La magnitud del problema se refleja en las cifras proyectadas. La demencia amenaza con convertirse en una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial en las próximas décadas. Al mismo tiempo, las enfermedades oculares como el glaucoma continúan incrementando los casos de ceguera y pérdida de autonomía entre las personas mayores.

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