En noviembre de 2018, durante el histórico juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán en la Corte Federal de Brooklyn, salieron a la luz detalles sobre los vínculos del Cártel de Sinaloa con el Cártel de los Soles, organización con base en Venezuela y señalada por Estados Unidos como dirigida por Nicolás Maduro y altos funcionarios chavistas.
Uno de los episodios más reveladores involucró a un hombre de origen dominicano identificado como Antonio “Toño”. Según testimonios de Alexander Cifuentes Villa —operador cercano a Guzmán Loera—, “Toño” fue recomendado para distribuir droga en EE. UU. y recibió del capo una misión clave: conseguir un terreno en República Dominicana para construir una pista de aterrizaje que conectara envíos de cocaína desde Venezuela hacia México.
Audios presentados en el juicio captaron a “El Chapo” presionando al dominicano:
“Consiga esa rayita (pista)… Un ranchito que tenga un lugar así para que llegue el mueble (avión) del loco”, dijo el narco, en referencia a Hugo Chávez, entonces presidente de Venezuela.
La Fiscalía estadounidense documentó que esta red utilizaba pistas clandestinas en territorio venezolano —algunas operadas por Daniel “El Loco” Barrera— como parte de un corredor aéreo de cocaína hacia Centroamérica y México, con destino final a EE. UU. Testigos protegidos, como Sergio Villarreal Barragán (“El Grande”), confirmaron que entre 2006 y 2009 aviones cargados con hasta cuatro toneladas de droga salían de Maracaibo rumbo a la terminal de Toluca, México.
El 25 de julio de 2025, el Departamento del Tesoro incluyó oficialmente al Cártel de los Soles en su lista de organizaciones terroristas, acusándolo de proveer apoyo logístico y financiero al Cártel de Sinaloa y a grupos como el Tren de Aragua. La sanción implica el bloqueo de bienes y la prohibición de transacciones con entidades estadounidenses.
Aunque el gobierno venezolano niega su existencia, documentos judiciales y testimonios de alto nivel sostienen que Venezuela fue un eslabón estratégico en la expansión del imperio criminal de Guzmán Loera, con conexiones que alcanzaron incluso territorio dominicano.










