Santo Domingo, R.D. – La fiscal del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, planteó la necesidad de incorporar de manera activa la prevención de la violencia de género y el manejo de las emociones en el sistema educativo, como una estrategia clave para frenar el aumento de los feminicidios y los conflictos sociales en la República Dominicana.
Durante una entrevista en el programa Matutino Su Mundo, Ramos advirtió que el Distrito Nacional inició el año 2026 con una preocupación significativa por el incremento de los casos de violencia de género, al señalar que solo en enero se han registrado cuatro feminicidios, cuando en 2025 este tipo de hechos comenzó a manifestarse a mediados de año.
“La tasa de homicidios en el Distrito Nacional sigue siendo baja y se mantiene en un solo dígito, alrededor de ocho por cada 100 mil habitantes, pero lo que la mantiene viva es el conflicto social y la violencia de género, que sí ha aumentado”, explicó la magistrada.
La fiscal consideró urgente integrar estos temas en la currícula escolar y dijo estar dispuesta a trabajar junto al Ministerio de Educación, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), padres y directores de centros educativos.
“Lo que falta es accionar. Yo he ido a escuelas en Villas Agrícolas, Gualey, Cristo Rey, Villa Consuelo y otros sectores a hablar con jóvenes. Cuando se habla con ellos de violencia, de relaciones sanas y de respeto entre iguales, se abren puertas”, indicó.
La fiscal reiteró su disposición a continuar llevando charlas a liceos y colegios, convencida de que la prevención desde edades tempranas es la vía más efectiva para reducir la violencia de género, los conflictos sociales y, en consecuencia, las muertes evitables.
Caso Mirador Sur
Al referirse al caso del teniente coronel Elías Céspedes, acusado de causar la muerte de su pareja Lizcairy Díaz Valenzuela en la zona del Mirador Sur, la fiscal aclaró que el Ministerio Público solicitó prisión preventiva y que el hecho fue tipificado provisionalmente como homicidio voluntario.
“Cuando vamos a una medida de coerción, la calificación jurídica no es definitiva. Esa se determina al concluir la investigación y presentar el acto conclusivo”, precisó Ramos, al detallar que la diferencia entre homicidio voluntario y asesinato radica en las circunstancias agravantes, como la premeditación o la asechanza, que conllevan sanciones más severas.
Violencia social y educación emocional
La fiscal subrayó que uno de los principales retos actuales no es la delincuencia organizada, sino los conflictos sociales que escalan a hechos violentos: discusiones entre vecinos, disputas por temas cotidianos o relaciones personales que terminan en tragedia.
“Tenemos un serio problema para manejar la ira. No es una emoción que se pueda suprimir, pero sí se puede aprender a canalizar”, afirmó, al vincular este comportamiento a patrones culturales visibles incluso en el tránsito y en la convivencia diaria.
En ese contexto, Ramos destacó la importancia de la salud mental, aunque aclaró que en la mayoría de los casos evaluados por el INACIF las conductas no resultan excusables penalmente, ya que los imputados conservan la capacidad de responder ante la justicia.
Centros conductuales y prevención
Uno de los puntos más enfáticos de sus declaraciones fue el impacto de los centros conductuales para hombres. “Los hombres que han pasado por el centro conductual del Distrito Nacional, en más de una década, no han cometido feminicidios”, aseguró.
Explicó que la educación y la terapia rompen la “complicidad del silencio”, principal aliada de la violencia de género. “Ninguno de los feminicidios registrados en enero tenía denuncia previa. Si nadie habla, el Ministerio Público no tiene oportunidad de intervenir”, sostuvo.







