Una revisión de 22 ensayos clínicos realizada por la organización Cochrane concluyó que el ayuno intermitente no produce una pérdida de peso clínicamente significativa en comparación con las dietas tradicionales o los consejos alimentarios habituales en adultos con sobrepeso u obesidad.
El análisis incluyó a 1,995 participantes de distintos continentes y evaluó diferentes modalidades de ayuno, como la restricción en días alternos o la limitación de horarios de comida. La mayoría de los estudios tuvo un seguimiento de hasta 12 meses.
Según el investigador Luis Garegnani, del Centro Cochrane Asociado del Instituto Universitario Hospital Italiano de Buenos Aires, la evidencia actual no respalda el entusiasmo generado en redes sociales sobre esta estrategia. No obstante, advirtió que los estudios disponibles son limitados, con muestras pequeñas y escaso seguimiento a largo plazo.
Expertos consultados señalaron que, aunque el ayuno intermitente no demostró ser superior a otras dietas para adelgazar, podría resultar útil en algunos casos específicos, siempre bajo supervisión profesional. También subrayaron que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere un abordaje individualizado, adaptado al perfil y necesidades de cada paciente.











