Google ha restringido la generación de imágenes de personajes de Disney en sus herramientas de inteligencia artificial, como Gemini y Nano Banana, tras recibir una advertencia legal de la compañía de entretenimiento. La decisión marca un giro en la relación entre gigantes tecnológicos y titulares de propiedad intelectual, y refleja un control más estricto sobre los contenidos generados por IA.
La acción de Google responde a una carta de cese y desistimiento enviada por Disney en diciembre, en la que acusaba a la empresa de facilitar la reproducción masiva y no autorizada de sus personajes. La carta exigía el cese inmediato de la creación de imágenes protegidas, detener el entrenamiento de modelos con material licenciado y adoptar mecanismos que eviten usos indebidos en el futuro.
Antes de la intervención legal, los usuarios podían generar ilustraciones de personajes como Iron Man, Darth Vader o Elsa mediante instrucciones de texto. Ahora, las solicitudes de creación reciben mensajes de rechazo citando preocupaciones de terceros, evidenciando la dificultad de aplicar límites claros de derechos de autor en plataformas de IA generativa.
Google aseguró que trabaja en controles más robustos de derechos de autor, similares al sistema Content ID de YouTube, que permite a los titulares gestionar el uso de su contenido. La compañía reconoció que, aunque sus modelos se entrenan con datos de la web pública, pueden incluirse detalles de personajes protegidos.
Por su parte, Disney mantiene su estrategia de control sobre la IA: recientemente firmó un acuerdo de mil millones de dólares con OpenAI, permitiendo el uso autorizado de unos 200 personajes en el generador de video Sora. Esta política contrasta con su postura frente a Google, demostrando que busca aprovechar el potencial de la IA generativa bajo estricta supervisión de sus creaciones.
El bloqueo de Google evidencia la creciente complejidad del ecosistema de IA generativa. A medida que se negocian licencias y se refuerzan controles, los usuarios enfrentarán un panorama fragmentado, con reglas distintas según la plataforma y los acuerdos con los titulares de derechos.
El caso Disney-Google podría sentar precedentes sobre la responsabilidad de las empresas tecnológicas en la protección de la propiedad intelectual y anticipa la llegada de regulaciones más estrictas en Estados Unidos y Europa para regular lo que los sistemas de IA pueden crear. Por ahora, los generadores de imágenes de Google han dejado de producir contenidos basados en personajes de Disney, marcando un cambio relevante en la relación entre IA y entretenimiento.







