Familiares, amigos y miembros del grupo Haineros Época Dorada vivieron unas fiestas decembrinas marcadas por el dolor y la ausencia de sus compañeros fallecidos en la tragedia del pasado 8 de abril en la discoteca Jet Set, cuando se derrumbó el techo del local, cobrando la vida de más de una decena de personas.
Gertrudis García, miembro del grupo, describió estas festividades como una de las más difíciles: “Ha sido fuerte estar sin ellos. La Casa Dorada siente su ausencia en cada momento, en cada espacio, ya que no hemos tenido ese ánimo ni de poner árbol de Navidad”. A pesar del dolor, García enfatizó que la misión del grupo es continuar con el legado de los fallecidos, manteniendo la unidad y la memoria de los buenos momentos compartidos: “Su misión era esta: que el grupo estuviera siempre unido, con su ritmo de divertirse, de compartir recuerdos, anécdotas, vivir… Vivir siempre”.
En la parroquia San Agustín de Haina se celebró una eucaristía en honor a los “haineros caídos”, que también sirvió como marco para el cuarto encuentro del grupo, tal como informó Catalina de la Rosa, otra integrante de Haineros Dorados.
Entre los asistentes se encontraba Ana Beatriz Pérez, hija del merenguero Rubby Pérez, quien falleció esa misma madrugada del 8 de abril. Ana Beatriz compartió su tristeza por no poder recibir los saludos navideños de su padre: “Extraño que todas las Navidades papi me llamaba por la mañana y me preguntaba cómo estaba, me deseaba feliz Navidad y no poder tener eso esta Navidad fue extraño”. La joven destacó que el canto y la sonrisa de su padre son recuerdos que atesora mientras recibe apoyo emocional de sus seres queridos.
Claribel Castro, una de las sobrevivientes de la tragedia, también estuvo presente. Castro perdió a su única hija, Clarisleny Peguero Castro, y expresó su profundo dolor: “Yo perdí todo ahí. Mi bebé, mi única hija hembra, o sea, que se me quedó todo ahí. Mi tesoro perdido”.
La ceremonia religiosa fue conducida por el sacerdote José Luis Lugo Dipré, y tuvo lugar en la parroquia San Agustín, ubicada en el municipio de Haina, provincia San Cristóbal. El acto sirvió no solo para recordar a los fallecidos, sino también para ofrecer un espacio de consuelo y unión entre los miembros del grupo y los familiares de las víctimas, en medio de una Navidad marcada por la ausencia y el luto.











